¡Bienvenidos!
Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.
martes, 20 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
Blanco
¿Dónde nos llevó este río?
¿Este océano de kilómetros perdidos?
¿Esta antesala a la escalera de tu cielo?
¿Cuál es la frontera intangible de las ganas?
¿Cómo derribar los muros de tu piel?
Cae la noche con su manto polvoriento y me pregunto quién te tocará ahora que has decidido olvidarnos, con quién harás bromas, con quién hablarás, a quién cogerás de la mano. Me pregunto quién será la persona que merecerá esa mirada de puñal azul con la que arrebatas la vida de un manotazo. Cómo te despertarás cada noche cuando te asalte una duda y la encierres dentro de tu pecho, apretándola con el recuerdo de un porvenir más límpido.
En cuanto a mí, amanezco en esta cama con la que todavía no he logrado reconciliarme, pues cada recoveco está llena del aire azul que me insuflaba tu boca y ahora es solo un puñado de rabia mendigando un motivo lo suficientemente esclarecedor que me haga entender por qué no pudo ser.
La luz entra, como una mota de polvo resignada a realizar cada madrugada el mismo absurdo recorrido, y muy a su pesar, colorea la persiana de un blanco ensordecedor. Hoy ha salido el sol, pero el recuerdo de tu risa ya no baila para mí.
Cada día paso por aquella esquina y siempre me asalta el mismo pensamiento "cualquier día de desangrará esa calle donde me dabas la vida y nos quitábamos el frío... porque sin tu nombre no tiene sentido que nadie la vuelva a pisar".
Y yo sé que todo sigue igual allí afuera a través de las ciudades, latiendo tu cuerpo tan lejos del mío, sin ningún reparo, pienso que el mundo se ha vuelto loco, que nadie nota el silencio apabullante que llenan las aceras.
Si pudiera pedirte un último favor... te pediría que no permitas que se enfríe el calor que me dejaste acomodado en los huesos...quizá es mi última petición porque jamás perdí la esperanza (ni las ganas) de salir a buscarte y quedarme a vivir en tu corazón.....donde nunca se convoca el milagro.
Como una cicatriz
"Naphta trasladaba la idea de culpa y de merecido castigo del terreno empírico al metafísico. En las acciones de cada uno, en su actuación, reinaba el determinismo, eso era evidente: ahí no había libertad posible; en el ser de cada uno, en cambio, sí que la había. El hombre era como había querido ser y como seguiría queriendo ser hasta su aniquilación."
y van llorando.
Como una cicatriz
Las cosas que perdí
y me retornaron
son ahora las melodías
que buscan amparo
en las aceras de los tristes,
y van llorando.
El agua de lluvia
se escurre por tus pestañas
como un velo de luto,
por tus ojos negros,
de herida abierta.
Me miras
te miro
y se nos olvida
toda frontera
del bien y del mal.
viernes, 16 de diciembre de 2011
.
Porque cada noche me encuentro yendo
al sitio donde por primera vez te vi
a buscar tus ojos para encontrar
un timón con el que sortear
tus mejores tormentas
Entonces vienes
Entre la multitud vienes, sigiloso
a veces como un huracán lánguido e inerte
otras como un impredecible compás,
en ocasiones vienes como un destello inusitado,
hinchado de risa
a veces inusitado, con pasos abatidos
pero siempre tuyo
dueño de esa mirada reflexiva y azul
que es tu propio sol
y a veces mi sombra.
a veces como un huracán lánguido e inerte
otras como un impredecible compás,
en ocasiones vienes como un destello inusitado,
hinchado de risa
a veces inusitado, con pasos abatidos
pero siempre tuyo
dueño de esa mirada reflexiva y azul
que es tu propio sol
y a veces mi sombra.
Pero siempre vienes de repente
a salvarme,
cuando me he perdido
cuando cae la lluvia azul
cuando la ciudad me aprieta el corazón.
A desaguar la rutina
a volverme loca
cuando el grito seco enmudece en mi salón
cuando me extenúa el conformismo y la resignación baila sola
cuando los muebles de la piel desbaratan mi casa
cuando ninguna de las voces que crecen en la plaza es la tuya
cuando no consigo hacerte rabiar
ni puedo escuchar otra canción
hecha con tus lágrimas de aire, alabanza a lo perdido
cuando me da por perseguir espejos,
por buscarme en cualquiera, o buscarte ¡qué se yo!
Entonces, entonces vienes...
cuando me he perdido
cuando cae la lluvia azul
cuando la ciudad me aprieta el corazón.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Nadie más
Si un día rompes a cantar
y te deshaces en el viento
en su descenso llevará consigo rostros de verdad
que rasgarán mi grito.
Porque los fantasmas de las manos
que yo he visto
no son nunca como las tuyas
ni me tocarán igual.
Yo también escuché mil mentiras
y advertí los límites del azar al fondo de la furia.
Es posible, tal vez, que seamos así
como la lluvia inconstante
como la lluvia inconstante
gotas mudas, explorando desnudos caminos
para precipitarse luego y quebrar.
Yo destrocé tierras elíseas
triviales ideas por tu señero motivo
sin más empeño que vivir en tu sonrisa
delirante sonrisa, sonrisa de mundo
sedienta y libre, madura, jovial y nocturna.
sedienta y libre, madura, jovial y nocturna.
Pero dime entonces, yo que viví en tu océano
con qué alas quebrar la distancia
que las redes imponen al tiempo lejano
como navegantes inmóviles.
Cuando cae la noche con su cortina de júbilo
con qué alas quebrar la distancia
que las redes imponen al tiempo lejano
como navegantes inmóviles.
Cuando cae la noche con su cortina de júbilo
es el faro del puerto tus ojos callados
abriendo, como una flor de fuego
tus manos ininterrumpidas.
tus manos ininterrumpidas.
Nada llueve sobre ti
tú eres la lluvia cada día.
tú eres la lluvia cada día.
Yo, soy ese pez sombrío
que dormido en tus sílabas, persigue bajas estrellas
como el blanco lecho de un sueño infinito,
a veces llora y se lamenta, otras se incorpora y te celebra como una fiesta
pero siempre está distante y nada por las banales cosas
a veces llora y se lamenta, otras se incorpora y te celebra como una fiesta
pero siempre está distante y nada por las banales cosas
dando de sí la tierra en el centro de tu pecho.
No hay nadie más que pase así cantando
color del mundo, envuelto de otoños
por tus corrientes profundas y amarillas,
no hay nadie más que sepa vivir en mí
por tus corrientes profundas y amarillas,
no hay nadie más que sepa vivir en mí
como tú sabes.
"Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que cantaNo, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Libértame de mí.
Quiero salir de mi alma"
domingo, 4 de diciembre de 2011
La montaña Mágica
"Y si no existiese el tiempo no podría haber progreso y el mundo no sería más que un cenagal sin vida, un agua pútrida y estancada ¿Que sabría yo de todo eso de no haber sido por ti? Te llamo simplemente tú y no te doy otro nombre porque entonces no sabría como hablarte"
sábado, 26 de noviembre de 2011
La mitad de la mitad. Risto Mejide.
Paula abrió la puerta de su casa y se dirigio a la cocina para dejar la compra. En cuanto dejó la ultima bolsa notó algo extraño, como si las cosas hubiesen decidido reagruparse de manera distinta para llamar su atención. Con la intención de confirmar sus sopechas, se dirigió al salón, y efectivamente lo entendió todo.
El piso estaba semidesértico. Era como si le hubiera robado la mitad de casi todo. Quedaban la mitad de libros, la mitad de los cd's, la mitad de las películas, la mitad de su vida. La otra mitad se la había llevado el, aprovechando su ausencia.
Paula se sentó en su mitad del sofá y contempló lo vacía que había quedado la otra mitad de su existencia. Y se volvió a preguntar por qué nos empeñamos en llenarla siempre con otra persona. Por qué llevaba años empalmando una pareja con otra. Por qué de todas las cosas difíciles e importantes que había que aprender a lo largo de estos años, nunca figuraba en la lista la asignatura pendiente de estar sola.
Otra vez a desilusionarse, otra vez a perder las ganas, otra vez a olvidarse de los hombres, a reírse de ellos con esa risa que bien podría confundirse con llanto. Otra vez a recuperar la ilusión, otra vez a creer que será diferente. Otra vez a emocionarse con algo distinto y otra vez a vivir una mentira. Otra vez a descubrirla, otra vez a desengañarse. Otra vez a quitarse media vida, otra vez a quedarse sola en su medio sofá.
Como si de una venganza de cínicos se tratara, Paula había comprobado que su corazón era siempre divisible por la mitad. Y luego por la mitad de la mitad. Y después por la mitad de la mitad de la mitad.
Y así infinitamente. Pero de lo que nadie le había advertido es de que, cada vez que lo dividimos, los sentimientos que puede albergar nuestro corazón son mas pequeños.
Y eso era justamente lo que le estaba pasando a Paula. Que siempre que se enamoraba quería con todo el corazón, sí, pero con todo el corazón que le quedaba. Esa era la parte que nunca nadie le preguntó. Me quieres, sí, pero con cuánto.
Paula cogió los condones de una de las bolsas del súper, se digirió a su medio dormitorio y abrió el medio cajón del desconsuelo, la parte de su mesilla que solo se abría en caso de emergencia: allí guardaba la desesperación de los intermedios: un folleto de un banco de esperma y un consolador. Pero también los paquetes de kleenex.
Fue entonces cuando dibujó una media sonrisa y se enjugó la mitad de todas sus lagrimas.
El piso estaba semidesértico. Era como si le hubiera robado la mitad de casi todo. Quedaban la mitad de libros, la mitad de los cd's, la mitad de las películas, la mitad de su vida. La otra mitad se la había llevado el, aprovechando su ausencia.
Paula se sentó en su mitad del sofá y contempló lo vacía que había quedado la otra mitad de su existencia. Y se volvió a preguntar por qué nos empeñamos en llenarla siempre con otra persona. Por qué llevaba años empalmando una pareja con otra. Por qué de todas las cosas difíciles e importantes que había que aprender a lo largo de estos años, nunca figuraba en la lista la asignatura pendiente de estar sola.
Otra vez a desilusionarse, otra vez a perder las ganas, otra vez a olvidarse de los hombres, a reírse de ellos con esa risa que bien podría confundirse con llanto. Otra vez a recuperar la ilusión, otra vez a creer que será diferente. Otra vez a emocionarse con algo distinto y otra vez a vivir una mentira. Otra vez a descubrirla, otra vez a desengañarse. Otra vez a quitarse media vida, otra vez a quedarse sola en su medio sofá.
Como si de una venganza de cínicos se tratara, Paula había comprobado que su corazón era siempre divisible por la mitad. Y luego por la mitad de la mitad. Y después por la mitad de la mitad de la mitad.
Y así infinitamente. Pero de lo que nadie le había advertido es de que, cada vez que lo dividimos, los sentimientos que puede albergar nuestro corazón son mas pequeños.
Y eso era justamente lo que le estaba pasando a Paula. Que siempre que se enamoraba quería con todo el corazón, sí, pero con todo el corazón que le quedaba. Esa era la parte que nunca nadie le preguntó. Me quieres, sí, pero con cuánto.
Paula cogió los condones de una de las bolsas del súper, se digirió a su medio dormitorio y abrió el medio cajón del desconsuelo, la parte de su mesilla que solo se abría en caso de emergencia: allí guardaba la desesperación de los intermedios: un folleto de un banco de esperma y un consolador. Pero también los paquetes de kleenex.
Fue entonces cuando dibujó una media sonrisa y se enjugó la mitad de todas sus lagrimas.
"Los cuatro elementos" Risto Mejide
Enamorarse es fuego. Un proceso que todo lo quema y todo lo consume, sobre todo a quien lo profesa. Como toda autocombustión, afortunadamente, no dura para siempre. Nadie sobreviviría mucho tiempo a ese ceguera, a esa falta de cordura, a esa cerrazón. Pero tampoco sabríamos cicatrizar sin haberla sufrido nunca. ¿Quién no ha sido nunca un pirómano por amor? ¿Quién no ha fingido poder controlarlo? ¿Quién no ha negado lo que era evidente? En esta hoguera de las banalidades, la madera que más prende es la fantasía, las llamas se tiñen todas de rojo pasión, el humo que nos ciega resulta extremadamente tóxico y hay que andarse con ojo, pues los celos son sus cenizas.
Estar enamorado, en cambio, es aire. Oxígeno. Inspiración. Llenar el corazón de sangre nueva. Sacarlo a tomar el fresco. Abrir sus ventanas y dejar que corra el aire, que entre luz. Todo huele a nuevo, a necesario, a conveniente. En esta apartada orilla se respira mucho mejor, dónde va a parar.
Como toda brisa, al principio es totalmente inofensiva pero si se nos va de las manos y dejamos que venga racheada, puede estar anunciado tormenta o incluso acabar en huracán. Por eso es impornte que se levante con cierta frecuencia a un ritmo constante, lindo y suavesito. Que empuje, sí, pero que no despeine.
Querer es tierra, posesión y pertenencia. Delimitación, frontera y exclusión. O quieres conmigo o quieres contra mí. Hectáreas de deseos mezquinos y egoístas. Por eso es peligrosos querer mucho y sin control, porque aquello que quieres, tarde o temprano, te acabará poseyendo. Las vallas son muy frecuentes cuando se quiere así: rígidas normas y controles de seguridad, vigilancia 24 horas en forma de leyes morales y miedo, mucho miedo a perder lo que uno tiene.
Lo que a este amor le falta es justo lo que acabará estrangulando: su libertad. Por eso, amar es agua. La combinacion estable y perfecta entre la energía del hidrogeno y la vida del oxígeno. Unidos pero flexibles. Cohesionados, pero adaptables. En otras palabras, contradictorios.
Fluir sin voluntad de correr, liberar con intencion de atrapar, vivir el futuro como si acabase ayer. Peligros, todos los que te puedas imaginar. La tensión superficial que mantiene una impermeabilidad ficticia; las corrientes, que nos pueden arrastrar sin darnos cuenta a donde no queremos estar, y la temperatura de ebullición, porque aunque no lo parezca, si te descuidas también esto puede hervir................y evaporarse.
Estar enamorado, en cambio, es aire. Oxígeno. Inspiración. Llenar el corazón de sangre nueva. Sacarlo a tomar el fresco. Abrir sus ventanas y dejar que corra el aire, que entre luz. Todo huele a nuevo, a necesario, a conveniente. En esta apartada orilla se respira mucho mejor, dónde va a parar.
Como toda brisa, al principio es totalmente inofensiva pero si se nos va de las manos y dejamos que venga racheada, puede estar anunciado tormenta o incluso acabar en huracán. Por eso es impornte que se levante con cierta frecuencia a un ritmo constante, lindo y suavesito. Que empuje, sí, pero que no despeine.
Querer es tierra, posesión y pertenencia. Delimitación, frontera y exclusión. O quieres conmigo o quieres contra mí. Hectáreas de deseos mezquinos y egoístas. Por eso es peligrosos querer mucho y sin control, porque aquello que quieres, tarde o temprano, te acabará poseyendo. Las vallas son muy frecuentes cuando se quiere así: rígidas normas y controles de seguridad, vigilancia 24 horas en forma de leyes morales y miedo, mucho miedo a perder lo que uno tiene.
Lo que a este amor le falta es justo lo que acabará estrangulando: su libertad. Por eso, amar es agua. La combinacion estable y perfecta entre la energía del hidrogeno y la vida del oxígeno. Unidos pero flexibles. Cohesionados, pero adaptables. En otras palabras, contradictorios.
Fluir sin voluntad de correr, liberar con intencion de atrapar, vivir el futuro como si acabase ayer. Peligros, todos los que te puedas imaginar. La tensión superficial que mantiene una impermeabilidad ficticia; las corrientes, que nos pueden arrastrar sin darnos cuenta a donde no queremos estar, y la temperatura de ebullición, porque aunque no lo parezca, si te descuidas también esto puede hervir................y evaporarse.
La tolerancia-Risto mejide "Que la muerte te acompañe"
Seamos sinceros, la tolerancia está sobrevalorada. Llevada al extremo, es la peor clase de indiferencia. La que incluye unas gotas de hipocresía y varios kilos de desafección. Si lo toleras todo, eso es que nadie te importa. Y no hay NADA más detestable que la indolencia vital.
Además, tolerar es decir sí a la diferencia. Y a lo largo de mi vida he ido comprobando que, contrariamente a lo que me enseñaron de pequeño, la gente es muchísimo más feliz si puede decir que no, ya sea a la diferencia, a la similitud o a cualquier cosa. Me di cuenta de que, si de vedad quería hacer feliz a los demás tenía que darles la oportunidad de darme un no por respuesta y la manera mas efectiva de conseguirlo era pedir siempre más de lo que en un principio me concedían.
Además, tolerar es decir sí a la diferencia. Y a lo largo de mi vida he ido comprobando que, contrariamente a lo que me enseñaron de pequeño, la gente es muchísimo más feliz si puede decir que no, ya sea a la diferencia, a la similitud o a cualquier cosa. Me di cuenta de que, si de vedad quería hacer feliz a los demás tenía que darles la oportunidad de darme un no por respuesta y la manera mas efectiva de conseguirlo era pedir siempre más de lo que en un principio me concedían.
lunes, 21 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
La lluvia
Te recuerdo en el viento azul de la estación
-despeinado-
-despeinado-
cargado de lluvia y trémulos días en los ojos
como un gigante nos aplastó la tristeza
duro de reservas tus labios, tan ebrios de pretérito.
duro de reservas tus labios, tan ebrios de pretérito.
La lluvia reposaba en el tejado y te cubriste en una esquina
desmoronándose las ruinas desnudas sobre tus manos
vacilando si acercarte, con la voluntad apretada
o coger el próximo tren, definitivamente.
vacilando si acercarte, con la voluntad apretada
o coger el próximo tren, definitivamente.
Un frío plateado se apoderaba de tu aliento
y congeló las palabras que nunca nos dijimos,
ahora distantes, como un cerro lejano,
ahora distantes, como un cerro lejano,
uno en frente del otro, sin decirnos nada
sorteando los rayos que lanza el tiempo y la rutina.
Levantaste la mirada húmeda, reverdecida
y el viento recortaba vastas siluetas:
y el viento recortaba vastas siluetas:
era la distancia insalvable que libera nuestros cuerpos.
Sólo nos contemplaba la lluvia, fugitivo líquido suspendido en el aire,
dividido de sueños, narrador de mil historias erráticas
Un fuego cruzó por tu rostro antártico
-inmóvil y sereno-
como el que acecha la visita de llagas venideras
y tira el ancla que sujetan dos montañas,
la mitad de lo que callas, eso es mío: regalo disperso
como el que acecha la visita de llagas venideras
y tira el ancla que sujetan dos montañas,
la mitad de lo que callas, eso es mío: regalo disperso
resquicio de lo que una vez tuvimos y mataste.
Hechos jirones el cielo y la vida, sin dejar ni un resto
-desgranado-
se acogió el rencor en tus botas rotas, trotamundos de viejos caminos
y subiste a aquel tren, como una excavadora, sin dejar ni un rastro
saltando en los charcos y salpicándome de recuerdos vaporosos.
saltando en los charcos y salpicándome de recuerdos vaporosos.
Es esta misma lluvia, la que acabó con nosotros,
es esta misma lluvia, la de ahora
es esta misma lluvia, la de ahora
en la que nos recuerdo golpeando el abandono.
Es esta misma lluvia,
la que me empapa
de ti.
Pablo Neruda
"Y fue a esa edad... Llegó la poesía a buscarme. No sé, no sé de dónde salió, de invierno o río. No sé cómo ni cuándo, no, no eran voces, no eran palabras, ni silencio, pero desde una calle me llamaba, desde las ramas de la noche, de pronto entre los otros, entre fuegos violentos o regresando solo, allí estaba sin rostro y me tocaba..."
"Si me preguntan qué es mi poesía debo decirles: no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quién soy yo".
"Algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas".
domingo, 6 de noviembre de 2011
La luna
"Ser capaz de discernir que lo verdadero es verdadero y que lo falso es falso, he aquí el signo y el carácter de la inteligencia"
LA LUNA
A María Kodama
Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.
Jorge Luis Borges.
LA LUNA
A María Kodama
Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.
Jorge Luis Borges.
lunes, 31 de octubre de 2011
Hace años
A nosotros,
que ya no nos acordamos de nada....
que ya no nos acordamos de nada....
Hace años
tuvimos en las manos
la materia de los sueños
y las coordinadas exactas
para saber hallarnos con los ojos vendados.
Tal vez estuvimos vacíos de experiencia,
y mirábamos las luces de la feria
ponerse desde el tejado
y sin embargo nunca nos dejamos cicatrices.
y sin embargo nunca nos dejamos cicatrices.
Hace años corríamos por Montmartre
mojándonos con la lluvia de Julio
y nos reíamos, ajenos al bullicio
creyendo que la vida iba a ser siempre un carnaval.
Hace años
sabíamos que nadie podría secarnos la alegría
y recrearla, si era necesario
creíamos que nadie empañaba tan bien
los cristales de la habitación,
como nosotros.
creíamos que nadie empañaba tan bien
los cristales de la habitación,
como nosotros.
Hace años
tiramos una llave al río Tíber
y nos juramos una vida en aquel puente.
Hoy el puente se ha desmoronado
el río Tíber huele a agua estancada
y ya no llueve más en París.
Escribo por nosotros
porque alguna vez fuimos eternos.
Escribo por nosotros
porque alguna vez fuimos eternos.
Todas las noches
Todas las noches
que llevan tu voz
le escuecen al viento
en su garganta.
Toda las noches
son uñas y piel
alcohol, rodillas
y colores de misterio.
y colores de misterio.
Tus ojos
son libertad de otros mundos
que pesan
en el centro del cielo.
Y por recordarte
me hago un poco menos yo
para ser tú entera.
martes, 18 de octubre de 2011
Crítica a las Artes Contemporáneas
Crítica a las Artes Contemporáneas
Existe un arte desmedido.
Por Rosa Gutiérrez
“Las Artes se convierten en instrumentos de información manipulados y manipuladores”
Martin Heidegger
Dotar a las artes de una definición exacta y precisa resultaría una labor compleja puesto que es un concepto que se nutre de la subjetividad. El problema radica en este punto, en la misma relatividad que no es más que el vientre de sentimientos humanos universales llevados a ser materializados, en el caso que nos acontece, la pintura y arquitectura contemporáneas. Sin embargo, dicha subjetividad ha de tener un límite que permita cribar de una forma racional qué debe y qué no debe ser considerado una verdadera obra artística.
Adolfo Vásquez Rocca, Doctor en Filosofía y Teoría del arte, sostiene en su obra “¡El arte abandona la galería! ¿A dónde va?” que el tránsito de obras se ha emancipado del fetiche sacralizador del Museo y la circulación de obras se encuentra al servicio del mercado. En los últimos tiempos los “artistas” han estado interesados únicamente en provocar una fractura respecto de las tradicionales actividades de producción y apreciación artísticas. No resultaría desmesurado afirmar, entonces, que el negocio del arte es un sistema de celos.
La pintura contemporánea abarca los siglos XX y XXI, finalizando con las corrientes neoclasicistas/academicistas y románticas (primera mitad de siglo XXI) hasta las Vanguardias (siglo XX), que comprenden desdel Fauvismo hasta el Arte Surrealista (Cubismo, Expresionismo y Futurismo) Siendo ésta claramente heredera de la Pintura Moderna, del Expresionismo que inundó Europa en el siglo XVIII, del Simbolismo llevado de la mano de grandes maestros como Vicent Van Gogh y Paul Gauguin, aún parece mentira que haya escapado ex abrupto del constructivismo minimalista que le caracterizaba sin dejar ni una sola huella.
Esta pintura, de facto beneficiaria de la innovación en todos los aspectos que la engloban, de la transgresión del Arte Barroco y Renacentista que buscó despojarse de las cadenas compositivas (en cuanto a técnica) y humanistas (en cuanto a temática) y que sin duda, logró con creces, parece que no ha aprendido nada de sus brillantes predecesores y se encuentra ahora al servicio de un fin meramente económico.
La obra de Marcel Duchamp ejerció una enorme influencia en el movimiento Pop del siglo XX, rechazando de base la simbología artística, dato esclarecedor de su decaimiento artístico, puesto que arte es simbología y ambos términos son dependientes y se encuentran subordinados el uno al el otro, exaltaba el valor de lo “fugaz y contemporáneo” pintando un bigote a la Gioconda de Leonardo Da Vinci. Otra obra de Marchel Duchamp y conocida por ser el icono del Arte Contemporáneo es “Fuente”, un urinario puesto del revés, objeto cotidiano sacado de su contexto como forma de burla al exhibir lo provocativo.
“Artistas” como Kazimir Malévich llevaron el Cubismo picassiano a la tumba con obras tales como “Mujer”, un intento de arte abstracto surrealista fallido. Se podría decir que el Hiperrealismo de Antonio López es el aire fresco que necesitaban las artes contemporáneas. Sus lienzos se caracterizan por ser una meditación a largo plazo, un reflejo lento de la realidad de los aspectos ordinarios que le rodean realizados durante décadas: famosas vistas de Madrid y retratos cuya técnica rozan los rostros de Rapahel, aunando la dulzura de sus delicados trazos con el realismo (comenzado en el Barroco con Caravaggio) de nuestros tiempos.
La Arquitectura Moderna ya ve lejos su Neoplasticismo inicial, el Art Decó monumentalista y el expresionismo de sus fachadas, abre paso después a la primera fase de Arquitectura Racionalista a manos de personalidades como Walter Gropius, uno de los arquitectos de Werkbund, que dirigió la famosa Bauhaus, Le Corbusier (Casa Curutchet) y Mies van der Rohe (Casa Farnsworth), fundadores del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna. Después de la arquitectura orgánica que redefinió las bases de los nuevos diseños integrando la construcción con el hábitat humano del mundo natural (Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright) dio su fin con la Arquitectura Brutalista posmoderna donde encontró su decadencia. Si bien cabe destacar la excepción que confirma la regla, La Casa Danzante de Praga y el Museo de Arte de Weisman, de Frank Gehry, Arquitectura Deconstructivista en cuanto a diseño, y por lo tanto posmoderna, no posee ninguna característica común con sus coetáneas y supone la salvación de su época al haber sabido despojarse de la tradición de años pasados.
Esta posmodernidad, que se despidió de las vanguardias, género fértil artísticamente hablando, no crea nuevo arte sino arte para un medio. Arte como negocio. Arte que ha diluido a sus predecesores rigiéndose por un “todo vale”que llevado a la praxis, asusta.
El arte contemporáneo no se hace con la verdadera función parnasianista del siglo XIX (Ars gratia artis). Ahora surge del desamparo de los conceptos de legitimidad y originalidad como costumbre compartida por la Historia del Arte llevadas a la materialización, convirtiéndose así en una mercancía más del sistema. Y los artistas, conocedores de estas estrategias mercantiles continúan perpetrando este homicidio cultural.
Las artes contemporáneas manchan, corrompen, desgastan y enmugrecen la realidad natural de la memoria artística. Las artes de hogaño se burlan sin pudor de la lógica humana. Las bellas artes están agonizando.
"Cuando lo original se convierte en el criterio que determina la creatividad de una obra, entonces y sólo entonces, se convierte también en monotonía y aburrimiento"
"La originalidad como criterio de búsqueda conduce a la rutina de la originalidad" (José Antonio Marina)
"La originalidad como criterio de búsqueda conduce a la rutina de la originalidad" (José Antonio Marina)
jueves, 1 de septiembre de 2011
Habrá un mañana
José María Plaza: “qué complicado resulta hablar de amor, de los sentimientos y aún mas transmitirlos y explicarlos, menos mal que existe la poesía”.
Porque sé que habrá un mañana
en tus brazos de autopista
y que tus ojos, por fin
acunarán las pretensiones
que siempre me guardabas.
Simplemente lo sé:
porque siempre estoy buscándote
en los mil recovecos del verbo ganar,
en cuerpos que se derriban al primer asalto
Nos damos,
de vez en cuando,
un par de golpes secos en las ganas
y pienso qué hacer para licuar el tiempo
y hacerte todo lo que quiero contra la pared.
Despertar de repente
como un pulso nuevo
porque nunca es tarde
para el que espera siempre.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Tú te acercas. Como un sueño. Podría decirse que es un paraíso. Llevas esa camisa de lino azul de rayas y unos vaqueros. El sol te toca la cara. No me puedo creer que seas tú, otra vez. Sí... Eres tú. Estás a mi lado. Que vuelva a respirar tu olor de vida. Y como un sol propio, iluminas mi vida de nuevo. Esta vez no voy a dejarte ir. Me lo he prometido.
viernes, 29 de julio de 2011
La gente que me gusta. Mario Benedetti
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.
Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó
Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.
Mario Benedetti
lunes, 25 de julio de 2011
Podría, pero no.
Podría decir que me gustan tus ojos, que me gustan tus manos, y tu pelo marrón y tu espalda, y tus pecas, y tu forma de sonreír cuando algo te llama la atención. Podría decir que me gusta cómo andas, cómo te haces el despistado y cómo te enfadas cuando no estás de acuerdo con algo. Que me gusta tu nariz y tus lunares, y tu cama y tu calle y tus besos. Podría decir lo que todo el mundo dice y darse por concluido. Podría enumerar y describir al más mínimo detalle cada pequeña característica de cada pormenor que hace que tú seas solamente tú, y no te parezcas a nadie más. Podría hacer todo eso, pero flaquea si tenemos en cuenta otros tantos factores, como que fue en tus ojos dónde aprendí que mirar no es lo mismo que ver, que fue contigo con quién supe el verdadero significado de tener ganas, que en tus manos quise vivir y deshacer la tienda de campaña por una vida entera. Que en tu pelo descubrí mi mejor escondite, por si algún día llegaba la tristeza. Que contigo aprendí a degustar la vida y que cada esquina puede llevar nuestros nombres. Que en tu cama entendí que un sueño no puede superar nunca la realidad de tenerte al lado. A pesar de haber viajado lejos, de haberme perdido por calles extrañas, no entendí el verdadero significado de la distancia hasta que te tuve a mi lado y supe que jamás podría tenerte. Que fue con tus gestos, con tus maneras, con tu forma de revolotear en las habitaciones, con tu forma de hablar, de indignarte, de mover las manos, de llevar la razón, de discrepar, de arrepentirse, de jugar a exprimir la vida, cuando supe que cualquier lugar sería mi casa si tú estabas a mi lado. El sonido de tu risa que se enciende en las paredes y hace retumbar mi corazón es el único motivo por el que estoy luchando.
Por eso podría recordarte cada día con un par de palabras absurdas a cerca de algo que jamás podré explicar del todo, como hacen los necios. Pero yo decido conservarte en cada parte de mí. Para siempre. Guardado como un recuerdo alegre y triste. Indeleble.
Por eso podría recordarte cada día con un par de palabras absurdas a cerca de algo que jamás podré explicar del todo, como hacen los necios. Pero yo decido conservarte en cada parte de mí. Para siempre. Guardado como un recuerdo alegre y triste. Indeleble.
miércoles, 20 de julio de 2011
domingo, 10 de julio de 2011
Cosas que pasan a las 3 de la mañana...
No puedo mentirme y decir que no te recuerdo, porque me visitas cada noche y acunas mis sueños. Tus manos blancas vuelven a tocarme y por un instante viajo a aquellos tiempos de autopistas incansables, donde tu almohada era mi casa y podía vivir un momento de alquiler en tu espalda.
Me meces por las noches, cuando estoy sola, cuando nada tiene sentido, cuando el techo se hace añicos y se caen de sopetón los mensajes que nunca me atreví a mandarte. Todo lo que no te dije se vuelve en mi contra y me apuñala. Todas tus negativas en un vano intento por desterrarme de tus paraísos y confiscarme el billete de vuelta. Todo, lo tengo aquí guardado, en el fondo de mi pecho para convertirlo en pasado -si algún día encuentro esa fuerza-.
No puedo decir que ya no te echo de menos. Mentiría. Mentiría porque me duermo con tu risa cada noche, pensando cómo sería estar a tu lado y girarnos las ganas y las tornas que nos corresponden, revolcándonos en un presente más amable que no me deje esperando cualquier limosna. Paseando por Gran Vía, tal vez, si tú quisieras de la mano, terminando en cualquier lugar con tus pasos revolucionando el suelo y los bares.
Pienso cómo sería una vida con tus ojos azules mirándome como nunca jamás lo han hecho, con tu cuarto llamándome, como una vez lo hizo -confundido- para ir aprendiendo cómo matar la soledad que dejan algunas despedidas.
Dan igual los motivos. Lo que me diste aquí se quedó y nadie ha podido llevárselo.
Tampoco recuerdo muy bien cómo soporté el peso de tus ojos mirándome en aquella esquina, con tu traje de domingo haciendo de esta vida un lugar donde quedarse a vivir, descolocándome las intenciones por completo, haciendo de mis días un libro de aventuras. Creaste un agujero negro, por el cual se sigue colando todo.
No entiendo cómo pude contenerme cuando me mirabas así, porque solo quería decirte salvajadas como dame un solo motivo y lo dejo todo. Tirarte al suelo y acabar con todas las tonterías... y sin embargo me despedí -lo más civilizadamente que pude- ejerciendo el papel costoso de siempre, el de la actriz que desempeña la indiferencia fingida por contener los resquicios de un orgullo que ya no sirve para nada.
Y aún con esas me fui. Quizá tú no sepas nada. Quizá ya no te acuerdes de mí. No quiero pensar que es así porque esa mi peor pesadilla.
Te recuerdo. Quiero que estés aquí conmigo. Sabes que siempre me ha gustado hablar en plata.
Pasa el tiempo como puede, aunque las agujas del reloj estén oxidadas y a veces se atraganten, como ahora. El tiempo ya no da tregua a los papeles cansados... sí, no te debe de extrañar, estos papeles están cansados de oírme hablar de ti. Siempre de ti. Y de arrepentimientos. Al fin y al cabo da igual, nunca los leerás.
Porque no estás, porque te fuiste de pronto,
Y te lo llevaste todo.
Vuelve....
Me meces por las noches, cuando estoy sola, cuando nada tiene sentido, cuando el techo se hace añicos y se caen de sopetón los mensajes que nunca me atreví a mandarte. Todo lo que no te dije se vuelve en mi contra y me apuñala. Todas tus negativas en un vano intento por desterrarme de tus paraísos y confiscarme el billete de vuelta. Todo, lo tengo aquí guardado, en el fondo de mi pecho para convertirlo en pasado -si algún día encuentro esa fuerza-.
No puedo decir que ya no te echo de menos. Mentiría. Mentiría porque me duermo con tu risa cada noche, pensando cómo sería estar a tu lado y girarnos las ganas y las tornas que nos corresponden, revolcándonos en un presente más amable que no me deje esperando cualquier limosna. Paseando por Gran Vía, tal vez, si tú quisieras de la mano, terminando en cualquier lugar con tus pasos revolucionando el suelo y los bares.
Pienso cómo sería una vida con tus ojos azules mirándome como nunca jamás lo han hecho, con tu cuarto llamándome, como una vez lo hizo -confundido- para ir aprendiendo cómo matar la soledad que dejan algunas despedidas.
Dan igual los motivos. Lo que me diste aquí se quedó y nadie ha podido llevárselo.
Tampoco recuerdo muy bien cómo soporté el peso de tus ojos mirándome en aquella esquina, con tu traje de domingo haciendo de esta vida un lugar donde quedarse a vivir, descolocándome las intenciones por completo, haciendo de mis días un libro de aventuras. Creaste un agujero negro, por el cual se sigue colando todo.
No entiendo cómo pude contenerme cuando me mirabas así, porque solo quería decirte salvajadas como dame un solo motivo y lo dejo todo. Tirarte al suelo y acabar con todas las tonterías... y sin embargo me despedí -lo más civilizadamente que pude- ejerciendo el papel costoso de siempre, el de la actriz que desempeña la indiferencia fingida por contener los resquicios de un orgullo que ya no sirve para nada.
Y aún con esas me fui. Quizá tú no sepas nada. Quizá ya no te acuerdes de mí. No quiero pensar que es así porque esa mi peor pesadilla.
Te recuerdo. Quiero que estés aquí conmigo. Sabes que siempre me ha gustado hablar en plata.
Pasa el tiempo como puede, aunque las agujas del reloj estén oxidadas y a veces se atraganten, como ahora. El tiempo ya no da tregua a los papeles cansados... sí, no te debe de extrañar, estos papeles están cansados de oírme hablar de ti. Siempre de ti. Y de arrepentimientos. Al fin y al cabo da igual, nunca los leerás.
Porque no estás, porque te fuiste de pronto,
Y te lo llevaste todo.
Vuelve....
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