¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


lunes, 31 de octubre de 2011

Hace años

A nosotros, 
que ya no nos acordamos de nada....


Hace años
tuvimos en las manos 
la materia de los sueños
y las coordinadas exactas
para saber hallarnos con los ojos vendados.

Tal vez estuvimos vacíos de experiencia, 
y mirábamos las luces de la feria 
ponerse desde el tejado
y sin embargo nunca nos dejamos cicatrices.

Hace años corríamos por Montmartre
mojándonos con la lluvia de Julio
y nos reíamos, ajenos al bullicio
creyendo que la vida iba a ser siempre un carnaval.

Hace años
sabíamos que nadie podría secarnos la alegría
y recrearla, si era necesario
creíamos que nadie empañaba tan bien
los cristales de la habitación,
como nosotros.

Hace años
tiramos una llave al río Tíber
y nos juramos una vida en aquel puente.

Hoy el puente se ha desmoronado
el río Tíber huele a agua estancada
y ya no llueve más en París.




Escribo por nosotros
porque alguna vez fuimos eternos.

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