Entre la multitud vienes, sigiloso
a veces como un huracán lánguido e inerte
otras como un impredecible compás,
en ocasiones vienes como un destello inusitado,
hinchado de risa
a veces inusitado, con pasos abatidos
pero siempre tuyo
dueño de esa mirada reflexiva y azul
que es tu propio sol
y a veces mi sombra.
a veces como un huracán lánguido e inerte
otras como un impredecible compás,
en ocasiones vienes como un destello inusitado,
hinchado de risa
a veces inusitado, con pasos abatidos
pero siempre tuyo
dueño de esa mirada reflexiva y azul
que es tu propio sol
y a veces mi sombra.
Pero siempre vienes de repente
a salvarme,
cuando me he perdido
cuando cae la lluvia azul
cuando la ciudad me aprieta el corazón.
A desaguar la rutina
a volverme loca
cuando el grito seco enmudece en mi salón
cuando me extenúa el conformismo y la resignación baila sola
cuando los muebles de la piel desbaratan mi casa
cuando ninguna de las voces que crecen en la plaza es la tuya
cuando no consigo hacerte rabiar
ni puedo escuchar otra canción
hecha con tus lágrimas de aire, alabanza a lo perdido
cuando me da por perseguir espejos,
por buscarme en cualquiera, o buscarte ¡qué se yo!
Entonces, entonces vienes...
cuando me he perdido
cuando cae la lluvia azul
cuando la ciudad me aprieta el corazón.
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