¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


sábado, 26 de noviembre de 2011

La tolerancia-Risto mejide "Que la muerte te acompañe"

Seamos sinceros, la tolerancia está sobrevalorada. Llevada al extremo, es la peor clase de indiferencia. La que incluye unas gotas de hipocresía y varios kilos de desafección. Si lo toleras todo, eso es que nadie te importa. Y no hay NADA más detestable que la indolencia vital.
Además, tolerar es decir sí a la diferencia. Y a lo largo de mi vida he ido comprobando que, contrariamente a lo que me enseñaron de pequeño, la gente es muchísimo más feliz si puede decir que no, ya sea a la diferencia, a la similitud o a cualquier cosa. Me di cuenta de que, si de vedad quería hacer feliz a los demás tenía que darles la oportunidad de darme un no por respuesta y la manera mas efectiva de conseguirlo era pedir siempre más de lo que en un principio me concedían.

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