¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


jueves, 30 de diciembre de 2010

Que tengas suerte

Que tengas suerte
si se te pasa rápido el rato de gloria
y te encuentras solo ojos cansados
y cambios de aroma.
No esperes perdón de nadie
ni seas fiel a tu propia tinta
porque bien sabes
que la gente no dice nada importante
solamente esperan oír palabras insulsas.

Que tengas suerte
y seas feliz en el leve intervalo que dejan los besos,
llegará el momento de las arrugadas despedidas
cuando tan solo saques motas de polvo de los cajones
y la luz decrépita inunde tus manos.
Recordarás esas noches a oscuras
con los platos sucios en la cocina,
la guitarra en el suelo y las caricias escondidas bajo las sábanas.
Sonreirás... pero te pudrirá por dentro el recuerdo leve del placer.

Que tengas suerte
porque como bien sabes las viejas experiencias hablan solas
y se apresuran como los tachones por las palabras deshechas,
te mecerás en la silla y leerás un libro viejo,
los senderos verdes se harán desfiladeros del tiempo
y la ventisca se llevarán la imagen de abrazos pasados.

Que tengas suerte
cuando te conviertas en carne de cañón y nunca te toque morir de envidia sana,
cuando no haya final feliz, ni estribillos, ni silencios de complicidad
cuando sólo te queden miradas sabias,
y no quieras ver despertar otra mañana.
Decidirás que es mejor dar la pincelada definitiva a tu lienzo ajado
levantarás cansado, el teléfono amarillento
y te llegarán como una nube cargada: los reproches, el calor, los arrepentimientos.
Cruzará el cambio de alegría por tu rostro y la tristeza por fin, hará las maletas
nunca es tarde si decides buscarme
si algún día, por remoto que sea, me echaras de menos.

Solo tengo esto

Tu ropa en mi armario, un callejón sin salida,
los versos que perdió Chile, una chimenea encendida,
una taza de café caliente, un planeta lejano, sala de espera,
zapatos en el todo a cien, una canción, un mar sin olas,
maleta sin ropa, un recuerdo sincero, un beso que nunca se olvida,
una palabra, un bloc de notas lleno de sangre, un diciembre,
una partitura, mi piano roto, la lista de la compra,
un cigarrillo mojado, mis desvíos, un bar de copas,
un par de cartas sin remitente, dos baladas, una noche que se escapa de la cárcel,
un mapa, una mentira, dos ojos malcriados, una melodía,
una cama pendiente, una película en el videoclub, un jarrón de flores,
polvo en los sueños, agua, nubes, demasiada revolución.


Un par de calles donde perderse, o un restaurante, 
una droga, una caricia en el sofá, un perfume, un álbum de fotos,
una conversación, un recreo, un coche, un cartel de oferta,
mi infancia, tu barrio, la línea seis del metro, herida en las rodillas,
el miedo, tu portal en blanco  y negro, cajón para pillarse los dedos,
desván, cajas rotas, el camino hasta tu casa, un reloj sin minutero,
cuentas saldadas, un vodka seco, una bolsa de golosinas, 
un taxi a toda prisa, las luces de neón, un lunes, un martes sin miércoles, 
un trozo de cartón, una hoja, una nana, un viaje, un todavía...
No tengo nada más que darte,
salvo esto y mi canción.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cómo

Carne o arcilla, 
gritan las piedras
no sé qué es tu piel
quién sabe sino el soñador que miente a la vida.
Jaula o alas, no sé que me diste
beso o mordisco en la dura impaciencia.
Se cubre de abril tu mirada
y te echo de menos por anticipado,
eres tú el único culpable de estas letras.
Siempre lo has sido.
¿Cómo no mentirme entonces, por sobrevivir?
¿Cómo no buscarte en otra piel?

miércoles, 15 de diciembre de 2010

De las letras que protestan


De las letras que protestan

Hace años siento que paso por la vida dando vueltas de campana y transito callejones de mala muerte, conversando con la gente que pinta los bancos y llegan cansados de trabajar. Siempre hablamos de temas insustanciales, de prácticas que, al fin y al cabo, conforman la vida frecuente.
La marquesina del autobús tiene tachados los horarios, y la perspectiva de la vida es una piedra que rebasa la conciencia: me recuerda a horario de oficina, a tiempo muerto, a rima seca, a despachos tristes, a vicios, a mentiras piadosas donde duerme la conciencia irónica que olvidamos.

Entonces no conocía tus palabras, ni tu coche, ni tu cama, ni las ganas nadando en la barra de aquel bar.
Las mentiras están ahí, luchan por salir cuando tienen frío. Aunque suene algo absurdo te mentí, me mentí e hice un corte de mangas al olvido. Me abrocho la impaciencia cuando me preguntas qué pasó realmente aquella noche, no tengo para darte más que papeles por un tubo. Lo peor es no sentirme culpable…o tal vez es la balsa que me salvó.
Hace tiempo que me cambio y me doy vueltas. A veces provocamos nuevos destrozos pero son sólo daños colaterales. Hace tiempo, lo confieso, no me produce reparo mirarme al espejo. Nunca pido ayuda cuando se desprometen las propuestas de tus hasta luego congelados. 
En el fondo sé lo que me gusta de mí. He logrado camuflarme en este escándalo, subirme a los trenes equivocados y siempre ando perdida en la estación. Y ni siquiera sé si eso cuenta para algo.
Si no es molestia déjame darte una explicación. A ti, que causas todo esto. Ha pasado el tiempo, pero qué mas da. Admito que las formas no fueron las correctas aunque lo que digo no merezca una medalla. Siento haberte usurpado la alegría descontenta de tu trono de cinismo irrepetido, ya me conoces, siempre digo lo que pienso y aunque te quiero sé que lo único que te mueve es taparte la rutina.
Permíteme que busque, porque tengo derecho, entre el derrape de los duelos, una excusa para sentirme mejor: versos de mala moral, crimen, iniquidad de los que se cansan de crecer y no se comen ni el coco ni nada.
Déjame que me quede un segundo buscando entre estas hojas lo que quiero oír. Todo esto sabe a chicle de antesdeayer, a huelga, a punto y final, a otoño anticipado sin ticket de descambio. 
No sé lo que me digo, patino por la vida vertical del sin sentido, vendo a cualquiera estas letras que protestan en los bolsillos.
Llevo horas escribiéndote un motivo para tirarlo todo por la borda y decirte, que al fin y al cabo, solo quiero estar contigo y tú no te das cuenta.

martes, 14 de diciembre de 2010

Definitivamente

No te miento si te digo
que me gusta este vaivén
de danzas, de miserias,
y de grietas pestilentes.

Me cansé- dije,
de tardes sin espejos,
de noches de histeria amordazada
de la oscuridad en tus pupilas
por las mañanas,
de ese gallo que anuncia el día
y te echa de la cama.

Pero lo cierto es
que jamás pensé
en huir de tus manos,
hechas de alfileres ingrávidos.

Mataría sin dudarlo,
por tus puños de revolución
que son para mi corazón,
camino, puerto
lugar en que ululan mis esperanzas.

Un tic-tac que no oyes
me resuena en el alma
y se encierra la imagen
de tu cara,
insomne en mis brazos.

Escribo para ti
o si quieres para los cajones,
en silencios poderosos
se tambalean estas letras.

Escribo tal vez
para que nunca muera
el faro de tu mirada
que alumbra mi camino a casa,
que son tus manos,
definitivamente.

"Alguien resentido porque, a lo mejor, sentía en su interior el resquemor que produce saberse piano cerrado, libro sin abrir, césped donde nadie se ha tendido a soñar".

viernes, 10 de diciembre de 2010

Rimas en el cajón

"Crepúsculo que me rocía con tu recuerdo
añil, como la pena que puebla hoy mi alma.
Donde se clavan tus uñas, las mías las muerdo
por el hambre que tengo de ti, y tú no calmas.
Muérase el destino que nos cruzó a contramano,
y nos llenó de deseo caduco. Infieles.
Y nos condena a querernos hoy…como hermanos,
justo después de haber unido nuestras dos pieles.
Racimo de besos para decirnos adiós.
El último, con lágrimas, tatúo en mi mente.
En tu portal, tú y yo, por última vez dos.
Relámpagos de olvido nos acechan urgentes"


Dani Flaco

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Para pensar


-El Elefante Encadenado- Jorge Bucay
"Cuentos para pensar"

"Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese pensamiento.. jamás lo volvió a intentar. Pobrecito. No sabe que puede.


martes, 9 de noviembre de 2010

Fotografiar es poner sobre la misma línea de mira la cabeza, el ojo y el corazón.

La fotografía es un arte. Por supuesto, a pesar de que algunos ignorantes se empeñan en dejarla por los suelos, pero no les dedicaré ni un segundo ni una frase. La fotografía vino a tiempo para liberar la pintura de toda literatura, de la anécdota, e incluso del tema, dijo Pablo Picasso. Creo que nadie lo podría definir mejor. Crea vida a partir de la nada y puede atribuir la muerte a lo supuestamente eterno. La imaginacíó no muere. Rosa Montero dijo, muy acertadamente en su novela "La Loca de la casa" que no sólo puede vencer a la muerte, sino que también nos cura, nos sana y nos hace ser mejores y más felices.
Es una maner de vivir, de entender el mundo. Es un arte al servicio de los impacientes, de los ambiciosos que buscan plasmar el mundo que les rodea. Y yo, he de decirlo, me siento extremadamente orgullosa de pertencer a este microcosmos que es la fotografía.

Visita mis página
www.flickr.com/rggphotography



Rgg photography
"Agonía en Pompeya"

Pompeya. Durante las excavaciones, ocasionalmente eran hallados huecos en la ceniza que habían contenido restos humanos. En 1860 el arqueólogo italiano Giuseppe Fiorelli sugirió rellenar estos huecos con yeso obteniendo así moldes que mostraban con gran precisión el último momento de la vida de los ciudadanos que no pudieron escapar a la erupción del volcán Vesuvio. En algunos de ellos la expresión de terror es claramente visible. Otros se afanan en tapar su boca o la de sus seres queridos con pañuelos o vestidos tratando de no inhalar los gases tóxicos, y alguno se aferra con fuerza a sus joyas y ahorros. Tampoco falta quien prefirió ahorrarse el tormento quitándose la vida, conservándose su cuerpo junto a pequeñas botellitas que contenían veneno. Los perros guardianes siguen encadenados a las paredes de las casas de sus amos, al igual que los gladiadores del anfiteatro. 

martes, 26 de octubre de 2010

Te odio

Le quiero. Me encantan sus ojos azules, su pelo, sus manos pequeñas. Me encanta su espalda llena de pecas. La forma en la que pone esa media sonrisa. El sonido de su voz cuando se ríe. Me encanta mirarle cuando cree que no lo hago. Su forma despistada de andar. Me encanta escuchar esas canciones y pensar en él y cómo consigue que me sienta. Lo hace posible todo. Hace esta vida un poco mejor y por un momento, merece la pena luchar.


Le odio. Odio sus dientes torcidos, sus manos pequeñas. Odio su espalda llena de manchas y la forma en la que pone esa maldita sonrisa. Odio su forma de andar y su forma de hablar. Odio cuando se ríe. Odio sus letras estúpidas. Odio escuchar esas canciones y cómo consigue que me sienta. Odio no poder odiarle, ni siquiera un poco.




domingo, 17 de octubre de 2010

Los más grandes

LOS MÁS GRANDES

¡La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor!


"Le hizo un trato al colchón, con su espuma se forró
el corazón, que anoche era de piedra y al alba era
de mimbre que se dobla antes que partirse"
Marea


En las gasolineras donde el sol nace muerto se pican tinta en vena los pájaros del frío, con los besos de Judas en la oración del huerto… hasta Cristo sospecha que el cielo está vacío.”
Joaquín Sabina


Quiero jugar a la alquimia
y buscar en el Tibet alguna respuesta,
quiero fugarme de mí para no ser de aquí
ni de ninguna parte,
perderme en la antropología,
dedicar mi vida a la filantropia,
con tal de olvidarte, con tal de borrarte...
Ricardo Arjona


"Te acariciaba el viento de poniente
te llevó a la arena bañada en salitre,
te acariciaba un marinero en tierra
pero ésta vez no era yo.
Te conocí en Conil de la Frontera
nunca es primavera donde tú creciste
sigues teniendo carita de pena
pero no me miras con tus ojos tristes"
Quique González

"We live in a society of victimization, where people are much more comfortable being victimized than actually standing up for themselves.”
Marilyn Manson
"Tomé el sendero sin saber
que me alejaba para no volver.
Dulce como miel
probar el roce de su piel.
Ella en el suelo, yo en el aire.
Dulce pero cruel
llenó mi mundo de papel,
Jamás pensé que llegaría a helarme"
Antonio Vega

domingo, 3 de octubre de 2010

Versos en tu guitarra

Áspero es el ruido en tu pecho
coronado de espinas
y me está llamando a voces.
Tú me arañas el corazón 
y me dejas el recuerdo abatido.


¿Ves eso que está tirado en el suelo?
es el latido de mis ganas ladrando tu nombre.


Mi pequeña historia es esta,
la de dar pedales a este abrigo de miserias
para regarme con el brillo de la luna, 
tortuosa prisión, níveo autocastigo,
condenados al ostracismo que lleva tu pelo.


Es esta la vida contigo,
la de trasegar con los vientos de poniente
tus besos forjados en fuego
y matar las mañanas,
batallas perdidas en la trinchera de tus manos.


Es esta tu melodía perdida,
doscientos nombres que guarda tu guitarra,
fantasmas en las cuerdas, 
caricias contra el despiste.


Expectante, atento
cuando la oscuridad de pinta
y la música golpea en mis desiertos.
Suena el mimbre de tus letras que son:
espalda arañada, 
resaca en un vaso,
maletas sin ropa,
clavos, guijarros en los bolsillos,
nanas que ya no duermen solas.






miércoles, 29 de septiembre de 2010

Sin sabor

Nada está más lejos que esa palabra arañada que busqué entre los parajes de tu cama. Perdí los papeles del tiempo y el camino a casa. A medio pulmón me atraviesan tus ojos en los que me hundo para encontrar un sentido, o para perderlo.
Emprendí un viaje al centro de tu pecho, corté una flor verde, anduve por tus cadenas y me di de bruces con tu puerta cerrada. Doblemente ciega, te busqué en los bares, en la luz de una farola solitaria, en los colores de otras manos. Te busqué en los parques, en las aceras. Creí verte cantar en aquel banco. Salté al vacío y me agarré a tallo de tus ramas azules, lucha de espinas entre tu boca y el portazo definitivo. 
Me quedaré en este árbol sin sombra, me perderé en este otoño inacabable, se me agotarán las palabras locas en el fondo de tu vaso.
Sonríes y mengua la vida, y se cae el sol, tan mal sujeto al cielo cuando lo miras. Nadie me dijo que no tendría primaveras pintadas con tu risa, nadie me dijo lo que iba a doler una madrugada.
Por la noche, cuando se duerman los grillos y te bebas una copa de Vodka con la luna, cogerás esa guitarra y te brotarán, como siempre hacen, las heridas mal cosidas a un desvelo. Subirá tu voz al cielo y se dormirán las estrellas. Desde el otro rincón del mundo, cuando enmudezca el cielo que nos mira, miraremos la misma luna, entonces sabré que estás cantando de otros sueños y otros colores y dolerá la vida, porque nunca piensas en mí como yo pienso.



"Fueron años de quiebra
de exilio de la ternura. 
Años de camas rápidas 
y sábanas olvidadas 
a la primera de cambio. 
Ya no recordaba lo que significaba 
querer con las entrañas. 
Pero llegaste tú".

lunes, 27 de septiembre de 2010

Cómo culparle

Cómo culparle si él era como el viento que se despedaza en las montañas. No tenía la culpa de llevar el corazón precintado de amaneceres rotos. No fue más culpa que la del tiempo corrosivo instalándose en sus párpados de plomo azul, siempre condenados a caer. Cómo culparle si siempre fue como la marea, que iba y venía a merced del viento y no pertenecía a nadie ni a nada.






Me enamoré de sus ojos, colocados en su cara como dos fugitivos locos,
De su boca, hecha para sembrar el campo verde.

Me enamoré de su pelo, taza de chocolate caliente que abrasa la garganta del que bebe,
De su nariz, como mirar desde un acantilado con vértigo y respirar luego.

Me enamoré de su cuello, que amenaza la tranquilidad de una cama bien hecha,
De sus pecas que le manchan suavemente, triunfo, bar de ambiente.

Me enamoré de sus manos, tiernas, pequeñas, hechas de luz y fuerza
De sus venas, flujo incesante de calor por donde corre su sangre y mi vida.

Me enamoré de sus brazos, esculpidos en mármol blanco que rugen desde el salón,
De sus hombros, montaña que escalar descalza, confín del mundo.

Me enamoré de su risa, alegre, como una noche de feria,
De su boca, cueva de sueños imposibles, cuerda que me sostiene a la tierra.

Me enamoré de su tripa encarcelada, fortaleza que derribar
espada mortal su ombligo donde me pierdo sin dudarlo.

Me enamoré de sus palabras, que se disparan como un cañón y laten en la revolución, en la forma y en el sentido.
De su respiración agitada que vuela libre.

Me enamoré de sus piernas, luces de cruce para mi camino ciego,
De su mirada, galaxia perdida, aun por explorar.

Me enamoré de sus pasos, huellas mojadas en las calles de Madrid,
De su espalda: tesoro, adjetivo, duda, balanza que mide lo incondicional.

Me enamoré de sus dientes, destello infinito, espejo que refleja la luna creciente.
De su cintura, fuerte debilidad donde soñar amaneceres.

Me enamoré de su respiración en los bares, de su mirada perdida
De su silencio de lija y hierro puro.

Me enamoré de sus manos cuando tallaban mi cara,
De su guitarra seca de versos rotos, que daban vida a la habitación.

Me enamoré de sus sueños que trazaba por mi semblante como un lienzo
De su opinión, martillo estricto que despierta la conciencia de cualquiera.

Me enamoré de su camino a casa: algodón, papel en blanco, miedo, enormidad tirada al suelo.
De su vida, me enamoré de su vida: campo de trigo, barca rota, naufragio sin isla.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Ahora solo nos queda este adiós

Se nos oxidaron las promesas que escupimos en aquel puente. Nos creímos eternos. Eramos ingenuos viendo pasar el tiempo y burlándonos de él. Nos dijimos que sí tantas veces que perdimos el sentido. Ahora solo nos queda este adiós.

"Me emborraché por ti
y todos me contaron
que te vieron triste

No soy capaz de hablar
no cabe en una noche
lo que yo te quise

Las cosas cambian,
la vida mancha
cambiando el color"

Rebeca Jiménez

domingo, 12 de septiembre de 2010

Te irás

La única forma de sondear el abismo que se presenta es ser el propio abismo. Tomar conciencia de su forma y acoplarse a él de la misma forma que el verso se forja en los papeles muertos.
No puedo dar una solución a esto porque se trata del contaminante habitual que es el tiempo. Mancha cada rincón y se adueña de todo. Hace y deshace a su antojo desde la aparente nada.
Echarse la mochila a la espalda y salir a buscar un motivo que se pudre y late en vano. Sé lo que me espera tras la verdad que, sin remedio busca explicaciones y se confunde. Pero al fin y al cabo de ahí nacen los versos.
Tus ojos azules vinieron a alumbrar esta casa vacía como cauces de agua corriente y cuando se fueron me dejaron a oscuras en esta habitación que se prolonga hacia el infinito. Y te echaré de menos. Quizá nadie se imagina cuánto.
No hay nostalgia peor que añorar lo irrepetible. No hay razón que esté dispuesta a entender a cerca de la vida y sus locas decisiones, como fueron tus labios diciéndome adiós sin saberlo. Querer retomar la rutina destartalada, seca y dura en el cajón como una migaja de pan es error humano que exprimimos para aplazar la tristeza depurada y oscura. Lo escribo como lo siento. Como te siento sin tenerte aquí a mi lado.
Cada esquina en la que nos tocamos se está muriendo de frío y palidece sin ti. Sonará exagerado pero me da igual.
No albergo recuerdo mejor que tu cuerpo mirando a través de esa ventana blanca y tú, tan efímero y eterno, enmudeciendo cada recoveco de mí.
No me dejaste ser más que un turista accidental poniendo fecha de caducidad en tu mundo disuelto. Tal vez por lo que nunca me dijiste, ni borracho aquella noche. Por eso me echaste, o por eso me fui aunque me visites todas las noches sin descanso.
Todo el calor que arde y tu has instalado en mi corazón a pico y pala acabará por consumirse y será ceniza que llevar a cuestas. Aferrado camino de quemaduras azules que navegan en mi mente a todas horas.
Tu te irás una mañana, como se va todo, como se va la vida misma. Como se pierden las travesías. Te irás aunque estés sembrando cicatrices de agua. Te irás como viniste aquel diciembre a cubrirlo de primaveras y mis sueños de canciones de sol, espiga y deseo.

Te irás, te irás, te irás, pero mientras tanto me dueles. Estás en mi cabeza dando vueltas y me sube el sonido de tu voz por las paredes, como la altura sometida en los acantilados.
Te irás, tal vez demasiado tarde, tal vez será pronto. Te irás como se mueren los violines en las estaciones. Te irás pero todavía me sigo durmiendo con el recuerdo de tu sonrisa dormida entre mis manos.


jueves, 2 de septiembre de 2010

Hipocresía. El negocio del arte es un sistema de celos

"El negocio del arte es un sistema de celos: el arte contemporáneo surge del desmantelamiento de los conceptos de autenticidad, obras originales y autoría como práctica discursiva compartida por las instituciones del museo y la Historia del Arte. A lo largo del siglo XIX todas estas instituciones aunaron sus esfuerzos para encontrar en la marca, en el certificado del original, la garantía que asegure la propiedad. La deconstrucción de las nociones de autoría y originalidad provocaron así un cisma en el estatuto mercantil del arte, sustrayendo las obras del régimen de la seducción. Desde hace dos siglos está en marcha el aburguesamiento de la codicia... Desde sus inicios, y de acuerdo a este sistema de seducción, el museo de arte ha coexistido con las exposiciones de mercancía. En el siglo XIX son pocas las diferencias entre aquellas estrategias expositivas utilizadas en museos, pasajes comerciales y Exposiciones Universales.  La crítica de arte coquetea con el interés comercial o el favor político, instancias de "transa bursátil", con nulas condiciones de distanciamiento epistemológico-analítico, las que permitirían develar la red de intereses, dependencias conceptuales e institucionales en que se sostienen el sistema de las artes. Por ello la crítica de arte debe ser independiente, no puede operar “dentro” de las Instituciones del Arte. No es función de la crítica difundir, ni menos promover, los programas del Museo, las actividades de la galería ni -menos- del escaparate del arte. El argumento de que se “informa” al público es una excusa para la promoción y propaganda velada; la prensa cultural no puede constituirse en una agencia servil al comercial galerístico".









lunes, 30 de agosto de 2010

Take your fast car and keep on driving

No he venido a recordarte lo que fuimos, si es que alguna vez fuimos algo más que un par de vagabundos en el colchón. No he venido a reinventarnos en estas autopistas, aunque no lo pueda evitar. No he venido a pedirte explicaciones porque a estas alturas solo nos quedan un par de contradicciones en el cajón. Si te digo la verdad no sé porqué he venido. Quizá estés tirado en la cama y pienses lo mismo. Yo, mientras tanto, intento averiguar si me mereció la pena.

"I remember we were driving driving in your car, the speed so fast I felt like I was drunk. City lights lay out before us and your arm felt nice wrapped 'round my shoulder"