¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


sábado, 26 de marzo de 2011

Para huir de ti

Puedo maldecirte, 
si me apetece
en los bares
o hablar mal de ti
con mis amigos, o excusarte.
También hundir 
los miedos
como siempre,
y emborracharme
por tu risa 
ausente.

Qué mal te sientan
abril y sus noches.
¿Recuerdas lo débil 
que eras, entonces?
Llámame,
que me he mudado de mí
y no me encontrarás 
aquí ni en ningún sitio
de la esfera terrestre.

Si no te necesitase tanto
te hubiese querido mejor,
paradójica contradicción
del que pierde todo.

Ya lo sabes:
la última frase nunca llega
entre las ramas del calor
de algún no precipitado.
Estoy en ello,
aún no ha llegado
el portazo absoluto
pero hoy me voy a perder,
lo he decidido. 


Comienza así, 
con estas letras.
Para huir de ti
o al menos intentarlo.

jueves, 24 de marzo de 2011

No es verdad

Fluyes como el río recorriéndome la espalda
rozando sin avisar estos sueños.
Miento, miento todo el rato:
no es verdad que te olvidé,
tus labios siempre vienen al recuerdo
y me escuecen con su sal.

No es verdad que te he cambiado
por un par de juegos sucios
en cualquier lavabo,
siempre vuelve tu magia
que lo envuelve todo y me desespera.
Déjame escribirte:
es un impulso, un idioma
una manera de evitar responsabilidades

No es verdad que no pienso
en esa arena que no pisamos.
Entre tus letras y mi piano 
existe un mundo que no conoces.

No es verdad que sobreviva
de forma intermitente a tu luz, 
a tus golpes
y cada noche una voz extraña 
me lleve al verano de tu pelo,
a aquel hotel tan blanco
donde aún sin acabar me sonreías
donde me dejé la vida... 


y me lo dejé todo.

Me cuesta creer que no resucitamos
después de tirarnos en el suelo
y hacer lo que correspondía,
labrar con la noche tus creencias
despellejar el sol por la mañana
cambiar en aquella gasolinera
un beso y una cerveza,
traspapelar mis miedos por tu rareza
pronunciar la palabra impronunciable
descubrir por fin
el terreno que me vetas.

No es verdad por eso
que no me sigas visitando cada noche.


Te miento, 
recuerda que siempre lo hago
no es verdad, entonces
que aprendí a olvidarte.



lunes, 21 de marzo de 2011

Primavera que llega

Así llega la primavera
baja la marea y las hojas secas crujen 
en la acera huele a ritmos rotos,
verdes, secos
y yo camino sola
contigo adentro.


Esta sensacion se me clava en la garganta
cargada de ron y noches de histeria amordazada.
Te echaré de menos, como siempre digo,
como siempre me propongo 
no esperarte a duermevela.
Despierto de este sueño
no hay motivos, ni más besos
ni más tardes en tu coche, 
ni más sexo, ni más bailes
ni tu ropa en el suelo, ni más gestos
ni más nada que merezcan otro intento.

La mitad de esto es tuyo:
flacas, grises, desveladas líneas tristes
igual que un niño, lloran.
Se me llenaba la boca de porqués sin resolver
que no pueden regresar,
no esta vez, no de esta forma
porque el invierno está pasando como un suspiro
como una boina en un parque viejo
como la lejana caricia que ya no logro recordar.

Esto es mi vida últimamente,
una espera continua en el teléfono 
tan amarillo, tan lleno de polvo, tan cubierto de eneros.
Esta soy yo ahora, 
muerta de frío
suficientemente cansada como para espabilar
y darme cuenta. 


Sin embargo
si te diera por llamarme 
cambiarías esta calle,
en otro mundo paralelo
en un pasado arreglado de excusas,
si te diera por venir a buscarme, 
si eso fuera posible,
entonces regresaría.

Mientras tanto salen las flores rojas
un tanto avergonzadas,
entre la maleza.
Eres un recuerdo por estos campos,
tu cuerpo donde se tallan mis veranos,
un presente, una aguja oxidada
un desvelo, un grito, una respuesta, 
una mirada, una voz, un eco, el ladrón
que quiere robarme, una vez más, la primavera.

lunes, 7 de marzo de 2011

A. Suárez- BENIJO


Y tengo miedo de encontrarte 
y no aguantar las ganas de tirarte al suelo;
volver a romperte la falda.
Luego tejer un mantel
entre mi boca y su pecho.
Llenar de sal los pliegues de su espalda.
Y nos siguió la marea.
Prendimos fuego al hostal,
me entretuve con la orquesta,
disfrazados de dos más
nos declaramos culpables
de la subida del mar.
Desafinamos canciones.
Se nos prohibía llorar.
Hoy te he vuelto a recordar.
Hoy te he vuelto a recordar.
¿De qué me sirve esperarte
si me entra el sueño y no hay más
que un circo triste y cobarde
que no quiere regresar?
Te veo en cada gaviota
aunque no sepa si hay mar.
Desnúdate que hay tormenta
y llueve por no llorar.
Juré contar nuestra historia,
nunca decir la verdad.
Te llevaste mi memoria.
Juraste no regresar.
Te veo en cada gaviota.
Hoy te he vuelto a recordar.