Puedo maldecirte,
si me apetece
en los bares
en los bares
o hablar mal de ti
con mis amigos, o excusarte.
También hundir
los miedos
como siempre,
y emborracharme
por tu risa
ausente.
por tu risa
ausente.
Qué mal te sientan
abril y sus noches.
¿Recuerdas lo débil
que eras, entonces?
¿Recuerdas lo débil
que eras, entonces?
Llámame,
que me he mudado de mí
y no me encontrarás
aquí ni en ningún sitio
de la esfera terrestre.
Si no te necesitase tanto
te hubiese querido mejor,
paradójica contradicción
del que pierde todo.
Ya lo sabes:
la última frase nunca llega
entre las ramas del calor
de algún no precipitado.
Estoy en ello,
aún no ha llegado
el portazo absoluto
aún no ha llegado
el portazo absoluto
pero hoy me voy a perder,
lo he decidido.
Comienza así,
con estas letras.
lo he decidido.
Comienza así,
con estas letras.
Para huir de ti
o al menos intentarlo.
o al menos intentarlo.