¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


jueves, 1 de septiembre de 2011

Habrá un mañana




José María Plaza: “qué complicado resulta hablar de amor, de los sentimientos y aún mas transmitirlos y explicarlos, menos mal que existe la poesía”.




Porque sé que habrá un mañana
en tus brazos de autopista
y que tus ojos, por fin
acunarán las pretensiones
que siempre me guardabas.

Simplemente lo sé:
porque siempre estoy buscándote
en los mil recovecos del verbo ganar,
en cuerpos que se derriban al primer asalto

Nos damos,
de vez en cuando,
un par de golpes secos en las ganas
y pienso qué hacer para licuar el tiempo
y hacerte todo lo que quiero contra la pared.

Despertar de repente
como un pulso nuevo
porque nunca es tarde
para el que espera siempre.

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