¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


domingo, 18 de diciembre de 2011

Como una cicatriz

"Naphta trasladaba la idea de culpa y de merecido castigo del terreno empírico al metafísico. En las acciones de cada uno, en su actuación, reinaba el determinismo, eso era evidente: ahí no había libertad posible; en el ser de cada uno, en cambio, sí que la había. El hombre era como había querido ser y como seguiría queriendo ser hasta su aniquilación."



Como una cicatriz

Las cosas que perdí
y me retornaron
son ahora las melodías
que buscan amparo
en las aceras de los tristes, 


y van llorando.

El agua de lluvia
se escurre por tus pestañas 
como un velo de luto,
por tus ojos negros,
de herida abierta.

Me miras
te miro
y se nos olvida
toda frontera
del bien y del mal.

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