¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


jueves, 30 de diciembre de 2010

Que tengas suerte

Que tengas suerte
si se te pasa rápido el rato de gloria
y te encuentras solo ojos cansados
y cambios de aroma.
No esperes perdón de nadie
ni seas fiel a tu propia tinta
porque bien sabes
que la gente no dice nada importante
solamente esperan oír palabras insulsas.

Que tengas suerte
y seas feliz en el leve intervalo que dejan los besos,
llegará el momento de las arrugadas despedidas
cuando tan solo saques motas de polvo de los cajones
y la luz decrépita inunde tus manos.
Recordarás esas noches a oscuras
con los platos sucios en la cocina,
la guitarra en el suelo y las caricias escondidas bajo las sábanas.
Sonreirás... pero te pudrirá por dentro el recuerdo leve del placer.

Que tengas suerte
porque como bien sabes las viejas experiencias hablan solas
y se apresuran como los tachones por las palabras deshechas,
te mecerás en la silla y leerás un libro viejo,
los senderos verdes se harán desfiladeros del tiempo
y la ventisca se llevarán la imagen de abrazos pasados.

Que tengas suerte
cuando te conviertas en carne de cañón y nunca te toque morir de envidia sana,
cuando no haya final feliz, ni estribillos, ni silencios de complicidad
cuando sólo te queden miradas sabias,
y no quieras ver despertar otra mañana.
Decidirás que es mejor dar la pincelada definitiva a tu lienzo ajado
levantarás cansado, el teléfono amarillento
y te llegarán como una nube cargada: los reproches, el calor, los arrepentimientos.
Cruzará el cambio de alegría por tu rostro y la tristeza por fin, hará las maletas
nunca es tarde si decides buscarme
si algún día, por remoto que sea, me echaras de menos.

Solo tengo esto

Tu ropa en mi armario, un callejón sin salida,
los versos que perdió Chile, una chimenea encendida,
una taza de café caliente, un planeta lejano, sala de espera,
zapatos en el todo a cien, una canción, un mar sin olas,
maleta sin ropa, un recuerdo sincero, un beso que nunca se olvida,
una palabra, un bloc de notas lleno de sangre, un diciembre,
una partitura, mi piano roto, la lista de la compra,
un cigarrillo mojado, mis desvíos, un bar de copas,
un par de cartas sin remitente, dos baladas, una noche que se escapa de la cárcel,
un mapa, una mentira, dos ojos malcriados, una melodía,
una cama pendiente, una película en el videoclub, un jarrón de flores,
polvo en los sueños, agua, nubes, demasiada revolución.


Un par de calles donde perderse, o un restaurante, 
una droga, una caricia en el sofá, un perfume, un álbum de fotos,
una conversación, un recreo, un coche, un cartel de oferta,
mi infancia, tu barrio, la línea seis del metro, herida en las rodillas,
el miedo, tu portal en blanco  y negro, cajón para pillarse los dedos,
desván, cajas rotas, el camino hasta tu casa, un reloj sin minutero,
cuentas saldadas, un vodka seco, una bolsa de golosinas, 
un taxi a toda prisa, las luces de neón, un lunes, un martes sin miércoles, 
un trozo de cartón, una hoja, una nana, un viaje, un todavía...
No tengo nada más que darte,
salvo esto y mi canción.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cómo

Carne o arcilla, 
gritan las piedras
no sé qué es tu piel
quién sabe sino el soñador que miente a la vida.
Jaula o alas, no sé que me diste
beso o mordisco en la dura impaciencia.
Se cubre de abril tu mirada
y te echo de menos por anticipado,
eres tú el único culpable de estas letras.
Siempre lo has sido.
¿Cómo no mentirme entonces, por sobrevivir?
¿Cómo no buscarte en otra piel?

miércoles, 15 de diciembre de 2010

De las letras que protestan


De las letras que protestan

Hace años siento que paso por la vida dando vueltas de campana y transito callejones de mala muerte, conversando con la gente que pinta los bancos y llegan cansados de trabajar. Siempre hablamos de temas insustanciales, de prácticas que, al fin y al cabo, conforman la vida frecuente.
La marquesina del autobús tiene tachados los horarios, y la perspectiva de la vida es una piedra que rebasa la conciencia: me recuerda a horario de oficina, a tiempo muerto, a rima seca, a despachos tristes, a vicios, a mentiras piadosas donde duerme la conciencia irónica que olvidamos.

Entonces no conocía tus palabras, ni tu coche, ni tu cama, ni las ganas nadando en la barra de aquel bar.
Las mentiras están ahí, luchan por salir cuando tienen frío. Aunque suene algo absurdo te mentí, me mentí e hice un corte de mangas al olvido. Me abrocho la impaciencia cuando me preguntas qué pasó realmente aquella noche, no tengo para darte más que papeles por un tubo. Lo peor es no sentirme culpable…o tal vez es la balsa que me salvó.
Hace tiempo que me cambio y me doy vueltas. A veces provocamos nuevos destrozos pero son sólo daños colaterales. Hace tiempo, lo confieso, no me produce reparo mirarme al espejo. Nunca pido ayuda cuando se desprometen las propuestas de tus hasta luego congelados. 
En el fondo sé lo que me gusta de mí. He logrado camuflarme en este escándalo, subirme a los trenes equivocados y siempre ando perdida en la estación. Y ni siquiera sé si eso cuenta para algo.
Si no es molestia déjame darte una explicación. A ti, que causas todo esto. Ha pasado el tiempo, pero qué mas da. Admito que las formas no fueron las correctas aunque lo que digo no merezca una medalla. Siento haberte usurpado la alegría descontenta de tu trono de cinismo irrepetido, ya me conoces, siempre digo lo que pienso y aunque te quiero sé que lo único que te mueve es taparte la rutina.
Permíteme que busque, porque tengo derecho, entre el derrape de los duelos, una excusa para sentirme mejor: versos de mala moral, crimen, iniquidad de los que se cansan de crecer y no se comen ni el coco ni nada.
Déjame que me quede un segundo buscando entre estas hojas lo que quiero oír. Todo esto sabe a chicle de antesdeayer, a huelga, a punto y final, a otoño anticipado sin ticket de descambio. 
No sé lo que me digo, patino por la vida vertical del sin sentido, vendo a cualquiera estas letras que protestan en los bolsillos.
Llevo horas escribiéndote un motivo para tirarlo todo por la borda y decirte, que al fin y al cabo, solo quiero estar contigo y tú no te das cuenta.

martes, 14 de diciembre de 2010

Definitivamente

No te miento si te digo
que me gusta este vaivén
de danzas, de miserias,
y de grietas pestilentes.

Me cansé- dije,
de tardes sin espejos,
de noches de histeria amordazada
de la oscuridad en tus pupilas
por las mañanas,
de ese gallo que anuncia el día
y te echa de la cama.

Pero lo cierto es
que jamás pensé
en huir de tus manos,
hechas de alfileres ingrávidos.

Mataría sin dudarlo,
por tus puños de revolución
que son para mi corazón,
camino, puerto
lugar en que ululan mis esperanzas.

Un tic-tac que no oyes
me resuena en el alma
y se encierra la imagen
de tu cara,
insomne en mis brazos.

Escribo para ti
o si quieres para los cajones,
en silencios poderosos
se tambalean estas letras.

Escribo tal vez
para que nunca muera
el faro de tu mirada
que alumbra mi camino a casa,
que son tus manos,
definitivamente.

"Alguien resentido porque, a lo mejor, sentía en su interior el resquemor que produce saberse piano cerrado, libro sin abrir, césped donde nadie se ha tendido a soñar".

viernes, 10 de diciembre de 2010

Rimas en el cajón

"Crepúsculo que me rocía con tu recuerdo
añil, como la pena que puebla hoy mi alma.
Donde se clavan tus uñas, las mías las muerdo
por el hambre que tengo de ti, y tú no calmas.
Muérase el destino que nos cruzó a contramano,
y nos llenó de deseo caduco. Infieles.
Y nos condena a querernos hoy…como hermanos,
justo después de haber unido nuestras dos pieles.
Racimo de besos para decirnos adiós.
El último, con lágrimas, tatúo en mi mente.
En tu portal, tú y yo, por última vez dos.
Relámpagos de olvido nos acechan urgentes"


Dani Flaco