¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


domingo, 18 de diciembre de 2011

Blanco


¿Dónde nos llevó este río?
¿Este océano de kilómetros perdidos?
¿Esta antesala a la escalera de tu cielo?
¿Cuál es la frontera intangible de las ganas?
¿Cómo derribar los muros de tu piel?




Cae la noche con su manto polvoriento y me pregunto quién te tocará ahora que has decidido olvidarnos, con quién harás bromas, con quién hablarás, a quién cogerás de la mano. Me pregunto quién será la persona que merecerá esa mirada de puñal azul con la que arrebatas la vida de un manotazo. Cómo te despertarás cada noche cuando te asalte una duda y la encierres dentro de tu pecho, apretándola con el recuerdo de un porvenir más límpido.


En cuanto a mí, amanezco en esta cama con la que todavía no he logrado reconciliarme, pues cada recoveco está llena del aire azul que me insuflaba tu boca y ahora es solo un puñado de rabia mendigando un motivo lo suficientemente esclarecedor que me haga entender por qué no pudo ser.

La luz entra, como una mota de polvo resignada a realizar cada madrugada el mismo absurdo recorrido, y muy a su pesar, colorea la persiana de un blanco ensordecedor. Hoy ha salido el sol, pero el recuerdo de tu risa ya no baila para mí.

Cada día paso por aquella esquina y siempre me asalta el mismo pensamiento "cualquier día de desangrará esa calle donde me dabas la vida y nos quitábamos el frío... porque sin tu nombre no tiene sentido que nadie la vuelva a pisar".

Y yo sé que todo sigue igual allí afuera a través de las ciudades, latiendo tu cuerpo tan lejos del mío, sin ningún reparo, pienso que el mundo se ha vuelto loco, que nadie nota el silencio apabullante que llenan las aceras.



Si pudiera pedirte un último favor... te pediría que no permitas que se enfríe el calor que me dejaste acomodado en los huesos...quizá es mi última petición porque jamás perdí la esperanza (ni las ganas) de salir a buscarte y quedarme a vivir en tu corazón.....donde nunca se convoca el milagro.




                                                                                             




Como una cicatriz

"Naphta trasladaba la idea de culpa y de merecido castigo del terreno empírico al metafísico. En las acciones de cada uno, en su actuación, reinaba el determinismo, eso era evidente: ahí no había libertad posible; en el ser de cada uno, en cambio, sí que la había. El hombre era como había querido ser y como seguiría queriendo ser hasta su aniquilación."



Como una cicatriz

Las cosas que perdí
y me retornaron
son ahora las melodías
que buscan amparo
en las aceras de los tristes, 


y van llorando.

El agua de lluvia
se escurre por tus pestañas 
como un velo de luto,
por tus ojos negros,
de herida abierta.

Me miras
te miro
y se nos olvida
toda frontera
del bien y del mal.

viernes, 16 de diciembre de 2011

.

Porque cada noche me encuentro yendo
al sitio donde por primera vez te vi
a buscar tus ojos para encontrar
un timón con el que sortear
tus mejores tormentas

Entonces vienes

Entre la multitud vienes, sigiloso
a veces como un huracán lánguido e inerte
otras como un impredecible compás,
en ocasiones vienes como un destello inusitado, 
hinchado de risa
a veces inusitado, con pasos abatidos
pero siempre tuyo
dueño de esa mirada reflexiva y azul
que es tu propio sol
y a veces mi sombra.

Pero siempre vienes de repente
a salvarme, 
cuando me he perdido
cuando cae la lluvia azul
cuando la ciudad me aprieta el corazón.

A desaguar la rutina
a volverme loca


cuando el grito seco enmudece en mi salón
cuando me extenúa el conformismo y la resignación baila sola
cuando los muebles de la piel desbaratan mi casa
cuando ninguna de las voces que crecen en la plaza es la tuya


cuando no consigo hacerte rabiar
ni puedo escuchar otra canción 
hecha con tus lágrimas de aire, alabanza a lo perdido

cuando me da por perseguir espejos,
por buscarme en cualquiera, o buscarte ¡qué se yo!

Entonces, entonces vienes...





cuando me he perdido




cuando cae la lluvia azul




cuando la ciudad me aprieta el corazón.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Nadie más

Si un día rompes a cantar 
y te deshaces en el viento
en su descenso llevará consigo rostros de verdad
que rasgarán mi grito.

Porque los fantasmas de las manos
que yo he visto
no son nunca como las tuyas
ni me tocarán igual.

Yo también escuché mil mentiras
y advertí los límites del azar al fondo de la furia.
Es posible, tal vez, que seamos así 
como la lluvia inconstante
gotas mudas, explorando desnudos caminos
para precipitarse luego y quebrar.

Yo destrocé tierras elíseas
triviales ideas por tu señero motivo
sin más empeño que vivir en tu sonrisa
delirante sonrisa, sonrisa de mundo
sedienta y libre, madura, jovial y nocturna.

Pero dime entonces, yo que viví en tu océano
con qué alas quebrar la distancia
que las redes imponen al tiempo lejano
como navegantes inmóviles.
Cuando cae la noche con su cortina de júbilo
es el faro del puerto tus ojos callados
abriendo, como una flor de fuego
tus manos ininterrumpidas. 

Nada llueve sobre ti
tú eres la lluvia cada día.

Yo, soy ese pez sombrío 
que dormido en tus sílabas, persigue bajas estrellas
como el blanco lecho de un sueño infinito,
a veces llora y se lamenta, otras se incorpora y te celebra como una fiesta
pero siempre está distante y nada por las banales cosas
dando de sí la tierra en el centro de tu pecho.

No hay nadie más que pase así cantando
color del mundo, envuelto de otoños
por tus corrientes profundas y amarillas, 
no hay nadie más que sepa vivir en mí
como tú sabes.


"Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
                                                                       Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Libértame de mí.
Quiero salir de mi alma"

domingo, 4 de diciembre de 2011

La montaña Mágica

"Y si no existiese el tiempo no podría haber progreso y el mundo no sería más que un cenagal sin vida, un agua pútrida y estancada ¿Que sabría yo de todo eso de no haber sido por ti? Te llamo simplemente tú y no te doy otro nombre porque entonces no sabría como hablarte"