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Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


martes, 18 de octubre de 2011

Crítica a las Artes Contemporáneas

Crítica a las Artes Contemporáneas
Existe un arte desmedido.

Por Rosa Gutiérrez

Las Artes se convierten en instrumentos de información manipulados y manipuladores”
Martin Heidegger

Dotar a las artes de una definición exacta y precisa resultaría una labor compleja puesto que es un concepto que se nutre de la subjetividad. El problema radica en este punto, en la misma relatividad que no es más que el vientre de sentimientos humanos universales llevados a ser materializados, en el caso que nos acontece, la pintura y arquitectura contemporáneas. Sin embargo, dicha subjetividad ha de tener un límite que permita cribar de una forma racional qué debe y qué no debe ser considerado una verdadera obra artística.
Adolfo Vásquez Rocca, Doctor en Filosofía y Teoría del arte, sostiene en su obra “¡El arte abandona la galería! ¿A dónde va?” que el tránsito de obras se ha emancipado del fetiche sacralizador del Museo y la circulación de obras se encuentra al servicio del mercado. En los últimos tiempos los “artistas” han estado interesados únicamente en provocar una fractura respecto de las tradicionales actividades de producción y apreciación artísticas. No resultaría desmesurado afirmar, entonces, que el negocio del arte es un sistema de celos.
La pintura contemporánea abarca los siglos XX y XXI, finalizando con las corrientes neoclasicistas/academicistas y románticas (primera mitad de siglo XXI) hasta las Vanguardias (siglo XX), que comprenden desdel Fauvismo hasta el Arte Surrealista (Cubismo, Expresionismo y Futurismo) Siendo ésta claramente heredera de la Pintura Moderna, del Expresionismo que inundó Europa en el siglo XVIII, del Simbolismo llevado de la mano de grandes maestros como Vicent Van Gogh y Paul Gauguin, aún parece mentira que haya escapado ex abrupto del constructivismo minimalista que le caracterizaba sin dejar ni una sola huella.
Esta pintura, de facto beneficiaria de la innovación en todos los aspectos que la engloban, de la transgresión del Arte Barroco y Renacentista que buscó despojarse de las cadenas compositivas (en cuanto a técnica) y humanistas (en cuanto a temática) y que sin duda, logró con creces, parece que no ha aprendido nada de sus brillantes predecesores y se encuentra ahora al servicio de un fin meramente económico.
La obra de Marcel Duchamp ejerció una enorme influencia en el movimiento Pop del siglo XX, rechazando de base la simbología artística, dato esclarecedor de su decaimiento artístico, puesto que arte es simbología y ambos términos son dependientes y se encuentran subordinados el uno al el otro, exaltaba el valor de lo “fugaz y contemporáneo” pintando un bigote a la Gioconda de Leonardo Da Vinci. Otra obra de Marchel Duchamp y conocida por ser el icono del Arte Contemporáneo es “Fuente”, un urinario puesto del revés, objeto cotidiano sacado de su contexto como forma de burla al exhibir lo provocativo.
Artistas” como Kazimir Malévich llevaron el Cubismo picassiano a la tumba con obras tales como “Mujer”, un intento de arte abstracto surrealista fallido. Se podría decir que el Hiperrealismo de Antonio López es el aire fresco que necesitaban las artes contemporáneas. Sus lienzos se caracterizan por ser una meditación a largo plazo, un reflejo lento de la realidad de los aspectos ordinarios que le rodean realizados durante décadas: famosas vistas de Madrid y retratos cuya técnica rozan los rostros de Rapahel, aunando la dulzura de sus delicados trazos con el realismo (comenzado en el Barroco con Caravaggio) de nuestros tiempos.
La Arquitectura Moderna ya ve lejos su Neoplasticismo inicial, el Art Decó monumentalista y el expresionismo de sus fachadas, abre paso después a la primera fase de Arquitectura Racionalista a manos de personalidades como Walter Gropius, uno de los arquitectos de Werkbund, que dirigió la famosa Bauhaus, Le Corbusier (Casa Curutchet) y Mies van der Rohe (Casa Farnsworth), fundadores del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna. Después de la arquitectura orgánica que redefinió las bases de los nuevos diseños integrando la construcción con el hábitat humano del mundo natural (Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright) dio su fin con la Arquitectura Brutalista posmoderna donde encontró su decadencia. Si bien cabe destacar la excepción que confirma la regla, La Casa Danzante de Praga y el Museo de Arte de Weisman, de Frank Gehry, Arquitectura Deconstructivista en cuanto a diseño, y por lo tanto posmoderna, no posee ninguna característica común con sus coetáneas y supone la salvación de su época al haber sabido despojarse de la tradición de años pasados.
Esta posmodernidad, que se despidió de las vanguardias, género fértil artísticamente hablando, no crea nuevo arte sino arte para un medio. Arte como negocio. Arte que ha diluido a sus predecesores rigiéndose por un “todo vale”que llevado a la praxis, asusta.
El arte contemporáneo no se hace con la verdadera función parnasianista del siglo XIX (Ars gratia artis). Ahora surge del desamparo de los conceptos de legitimidad y originalidad como costumbre compartida por la Historia del Arte llevadas a la materialización, convirtiéndose así en una mercancía más del sistema. Y los artistas, conocedores de estas estrategias mercantiles continúan perpetrando este homicidio cultural.
Las artes contemporáneas manchan, corrompen, desgastan y enmugrecen la realidad natural de la memoria artística. Las artes de hogaño se burlan sin pudor de la lógica humana. Las bellas artes están agonizando.
"Cuando lo original se convierte en el criterio que determina la creatividad de una obra, entonces y sólo entonces, se convierte también en monotonía y aburrimiento"
"La originalidad como criterio de búsqueda conduce a la rutina de la originalidad" (José Antonio Marina)

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