¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


sábado, 26 de noviembre de 2011

"Los cuatro elementos" Risto Mejide

Enamorarse es fuego. Un proceso que todo lo quema y todo lo consume, sobre todo a quien lo profesa. Como toda autocombustión, afortunadamente, no dura para siempre. Nadie sobreviviría mucho tiempo a ese ceguera, a esa falta de cordura, a esa cerrazón. Pero tampoco sabríamos cicatrizar sin haberla sufrido nunca. ¿Quién no ha sido nunca un pirómano por amor? ¿Quién no ha fingido poder controlarlo? ¿Quién no ha negado lo que era evidente? En esta hoguera de las banalidades, la madera que más prende es la fantasía, las llamas se tiñen todas de rojo pasión, el humo que nos ciega resulta extremadamente tóxico y hay que andarse con ojo, pues los celos son sus cenizas.
Estar enamorado, en cambio, es aire. Oxígeno. Inspiración. Llenar el corazón de sangre nueva. Sacarlo a tomar el fresco. Abrir sus ventanas y dejar que corra el aire, que entre luz. Todo huele a nuevo, a necesario, a conveniente. En esta apartada orilla se respira mucho mejor, dónde va a parar.
Como toda brisa, al principio es totalmente inofensiva pero si se nos va de las manos y dejamos que venga racheada, puede estar anunciado tormenta o incluso acabar en huracán. Por eso es impornte que se levante con cierta frecuencia a un ritmo constante, lindo y suavesito. Que empuje, sí, pero que no despeine.
Querer es tierra, posesión y pertenencia. Delimitación, frontera y exclusión. O quieres conmigo o quieres contra mí. Hectáreas de deseos mezquinos y egoístas. Por eso es peligrosos querer mucho y sin control, porque aquello que quieres, tarde o temprano, te acabará poseyendo. Las vallas son muy frecuentes cuando se quiere así: rígidas normas y controles de seguridad, vigilancia 24 horas en forma de leyes morales y miedo, mucho miedo a perder lo que uno tiene.
Lo que a este amor le falta es justo lo que acabará estrangulando: su libertad. Por eso, amar es agua. La combinacion estable y perfecta entre la energía del hidrogeno y la vida del oxígeno. Unidos pero flexibles. Cohesionados, pero adaptables. En otras palabras, contradictorios.
Fluir sin voluntad de correr, liberar con intencion de atrapar, vivir el futuro como si acabase ayer. Peligros, todos los que te puedas imaginar. La tensión superficial que mantiene una impermeabilidad ficticia; las corrientes, que nos pueden arrastrar sin darnos cuenta a donde no queremos estar, y la temperatura de ebullición, porque aunque no lo parezca, si te descuidas también esto puede hervir................y evaporarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario