¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


jueves, 2 de septiembre de 2010

Hipocresía. El negocio del arte es un sistema de celos

"El negocio del arte es un sistema de celos: el arte contemporáneo surge del desmantelamiento de los conceptos de autenticidad, obras originales y autoría como práctica discursiva compartida por las instituciones del museo y la Historia del Arte. A lo largo del siglo XIX todas estas instituciones aunaron sus esfuerzos para encontrar en la marca, en el certificado del original, la garantía que asegure la propiedad. La deconstrucción de las nociones de autoría y originalidad provocaron así un cisma en el estatuto mercantil del arte, sustrayendo las obras del régimen de la seducción. Desde hace dos siglos está en marcha el aburguesamiento de la codicia... Desde sus inicios, y de acuerdo a este sistema de seducción, el museo de arte ha coexistido con las exposiciones de mercancía. En el siglo XIX son pocas las diferencias entre aquellas estrategias expositivas utilizadas en museos, pasajes comerciales y Exposiciones Universales.  La crítica de arte coquetea con el interés comercial o el favor político, instancias de "transa bursátil", con nulas condiciones de distanciamiento epistemológico-analítico, las que permitirían develar la red de intereses, dependencias conceptuales e institucionales en que se sostienen el sistema de las artes. Por ello la crítica de arte debe ser independiente, no puede operar “dentro” de las Instituciones del Arte. No es función de la crítica difundir, ni menos promover, los programas del Museo, las actividades de la galería ni -menos- del escaparate del arte. El argumento de que se “informa” al público es una excusa para la promoción y propaganda velada; la prensa cultural no puede constituirse en una agencia servil al comercial galerístico".









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