¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


sábado, 25 de septiembre de 2010

Ahora solo nos queda este adiós

Se nos oxidaron las promesas que escupimos en aquel puente. Nos creímos eternos. Eramos ingenuos viendo pasar el tiempo y burlándonos de él. Nos dijimos que sí tantas veces que perdimos el sentido. Ahora solo nos queda este adiós.

"Me emborraché por ti
y todos me contaron
que te vieron triste

No soy capaz de hablar
no cabe en una noche
lo que yo te quise

Las cosas cambian,
la vida mancha
cambiando el color"

Rebeca Jiménez

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