¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cómo

Carne o arcilla, 
gritan las piedras
no sé qué es tu piel
quién sabe sino el soñador que miente a la vida.
Jaula o alas, no sé que me diste
beso o mordisco en la dura impaciencia.
Se cubre de abril tu mirada
y te echo de menos por anticipado,
eres tú el único culpable de estas letras.
Siempre lo has sido.
¿Cómo no mentirme entonces, por sobrevivir?
¿Cómo no buscarte en otra piel?

No hay comentarios:

Publicar un comentario