¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


sábado, 23 de abril de 2011

Dime

Soy yo otra vez. La misma de siempre. Vengo a desahogarme, a escupir unas letras antes de que muramos un poco más. Yo sé lo que me espera después de tus pecas de camino alegre, porque tú caminas así, borrando cualquier tristeza para darle tu nombre de noche de feria. Me espera esto sin ti: un día de incesantes gotas de lluvia, suicidas contra el cristal. Sé que sabes en qué consiste todo este proceso de matar el olvido. Ya has pasado por él antes. Es un proceso necesario que trae la vida a modo de manual "cómo aprender a olvidar en tres sencillos pasos".




Salir a la calle este 2011 gris es el primero. Tendré que buscar en otras manos un par de atajos para no pensar tanto en tu habitación a oscuras. Por eso te busco. Por eso te me escurres. Por eso nunca estás en nadie. Por eso te echo tanto de menos.




El segundo es cerrar los ojos para cobrar el valor necesario, encender la chimenea y quemar tus ojos azules, a ver si se vuelven negros y los olvido de una vez, a ver si dejan de ser tus ojos para ser fuego extinguido. Abro la caja que he mantenido tan cerrada todo este tiempo en mi memoria y saco de ella toda mi vida, a regañadientes: tus manos, tu pelo, tu boca...
Poco a poco se van quemando, como un desierto ajeno.




Luego camino. Caminar es el tercer paso. No me preguntes dónde. Yo tampoco lo sé. Me enfundo el abrigo de invierno y bajo a la calle, por que es lo que dicen que hay que hacer en estos casos. Detrás de esa esquina te recuerdo. Es como si estuvieses ahí y fuera otra vez primavera, con las gafas de sol y tu pelo de chocolate caliente aproximándose hacia mí. Y tu sonrisa. Qué decir de su sonrisa si es.... CALLA Y SIGUE ANDANDO. Y yo me veo, como siempre, tan frágil, tan insegura cuando estás cerca, con los mismos miedos de siempre, cruzando la calle, colocándome el pelo de esa forma ridícula, con mi vestido nuevo, pensando en no mirarte demasiado pronto para que no notes que tiemblo. Habrá que hacer algo para salir ilesa de esta guerra. Ya me dijeron que pasaría. Me ha costado varias horas pero bajo la mirada y sigo andando. No me quiero morir de frío, me repito a mí misma todo el rato. Y sigo andando. Sigo andando. Sigo andando. Este es el tercer paso. Ando, aunque no sé hacia dónde. Ando, borrando tu lengua turbia de pasados. Ando, para que no se haga viejo el camino. Ando para no encontrarte nunca más.


Si los cumplo a rajatabla todos los días, dime porqué sigues aquí: en las paredes, en el suelo, en los muebles, en los cajones, en mi ropa, en mi piel..............

No hay comentarios:

Publicar un comentario