A veces me pierden los sueños
con tu cara de anuncio
pálido como un cuadro de Tiziano
intentando desprender un poco la vida
tal como yo quiero,
apretándome demasiado.
A veces me tapas el frío
en cualquier mercadillo de barrio
y me pones la piel de gallina
y yo a ti.
En cualquier soportal nos quitamos las ganas
y nos rompemos en mil pedazos
solamente oigo tu risa
tan fuerte que ahorca el aliento
y soy tan feliz...
A veces me pierden los sueños
dándome de bruces contra el suelo mojado
triste y gris y empolvado
donde todo cambia
donde volvemos a girar 180 grados.
Entonces despierto
y la realidad es un cuchillo que recorta los restos
de las siluetas nocturnas.
Vuelve a entrar el sol por la ventana
y barro los restos de los sueños desmembrados.
“Me había enfrentado a mi fantasma, le había aceptado. Pero ahora estaba más embrujada que nunca. Porque donde pensé que había un fantasma, había algo real"
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