¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


martes, 5 de abril de 2011

Sueños contra el suelo



A veces me pierden los sueños


con tu cara de anuncio


pálido como un cuadro de Tiziano


intentando desprender un poco la vida


tal como yo quiero,


apretándome demasiado.





A veces me tapas el frío 


en cualquier mercadillo de barrio


y me pones la piel de gallina


y yo a ti.


En cualquier soportal nos quitamos las ganas


y nos rompemos en mil pedazos


solamente oigo tu risa


tan fuerte que ahorca el aliento


y soy tan feliz...





A veces me pierden los sueños


dándome de bruces contra el suelo mojado


triste y gris y empolvado 


donde todo cambia


donde volvemos a girar 180 grados.






Entonces despierto


y la realidad es un cuchillo que recorta los restos
de las siluetas nocturnas.
Vuelve a entrar el sol por la ventana 
y barro los restos de los sueños desmembrados.






“Me había enfrentado a mi fantasma, le había aceptado. Pero ahora estaba más embrujada que nunca. Porque donde pensé que había un fantasma, había algo real"

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