¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


martes, 19 de abril de 2011

Oblígame

Dime por qué ardes,
dime cómo lo consigues

A los pies de estas hojas te sigo llamando
¿no te das cuenta?
sigo estando sola: es mi defecto personal
sigo echándote de menos: ese es mi imposible.

Sabes que no puedo ser esa chica responsable
que se despida de ti civilizadamente
y no te vuelva a sacar de cualquier canción de Antonio Vega,
todas esas letras se apagan como un cigarrillo mojado 
si no las arropa tu cama.




Oblígame a marcharme,
no te pediré coherencia.


Oblígame a descoserme de tu vida, 
porque yo sola no soy capaz.















"Quién sabe se va a ti, madrugada.
¿Has contado qué poros dan salida solamente,

y cuáles dan entrada?

Acaríciale. ¡Anda! Pero no vaya a saber
que lo haces porque yo te lo ruego".
César Vallejo

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