¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


jueves, 7 de abril de 2011

no puedo, es blanco

Esa noche recorrimos madrid en coche buscando una plaza donde podernos sentar
yo me tomaba un helado y tú me hablabas con los labios de quien maneja perfectamente los hilos del chantaje emocional. Una casualidad se nos ha cruzado en el camino, nada más. Sólo recuerdo lo que me apetece recordar, si tú quieres podemos intentar cambiar el mundo. Hace tiempo que ando sin descanso y me emborracho en cualquier bar, no sé qué me has dado, pero sólo me apetece quedarme aquí contigo.
Terminamos en un local de mala muertesentada en la silla me dejaste tu chaqueta y el olor a mojito calaba en los sofás rotos, me tocabas Rosa de Lima, ¿te gusta Sabina? con el maestro nos podemos entender, me cuesta tanto olvidarte y me mirabas a veces y me sonreías con esa media sonrisa. 


Quiero quedarme aquí a vivir.

Vámonos que llego tarde, tengo un poco de prisa, tendrás que acelerar, nos pitaron todos los coches que volaban en Alonso Martínez porque en cada semáforo no nos parábamos de tocar.

A trompicones llego a mi cama tan sucia, tan vacía, tan sin ti... lo demás no cabe en un verso. Esa noche cubriste mi vida de playas.

Y ahora me toca esperarte
porque olvidarte no puedo

no puedo



no puedo 



no puedo...

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