Esa noche recorrimos madrid en coche buscando una plaza donde podernos sentar
yo me tomaba un helado y tú me hablabas con los labios de quien maneja perfectamente los hilos del chantaje emocional. Una casualidad se nos ha cruzado en el camino, nada más. Sólo recuerdo lo que me apetece recordar, si tú quieres podemos intentar cambiar el mundo. Hace tiempo que ando sin descanso y me emborracho en cualquier bar, no sé qué me has dado, pero sólo me apetece quedarme aquí contigo.
Terminamos en un local de mala muerte, sentada en la silla me dejaste tu chaqueta y el olor a mojito calaba en los sofás rotos, me tocabas Rosa de Lima, ¿te gusta Sabina? con el maestro nos podemos entender, me cuesta tanto olvidarte y me mirabas a veces y me sonreías con esa media sonrisa.
Quiero quedarme aquí a vivir.
Quiero quedarme aquí a vivir.
Vámonos que llego tarde, tengo un poco de prisa, tendrás que acelerar, nos pitaron todos los coches que volaban en Alonso Martínez porque en cada semáforo no nos parábamos de tocar.
A trompicones llego a mi cama tan sucia, tan vacía, tan sin ti... lo demás no cabe en un verso. Esa noche cubriste mi vida de playas.
Y ahora me toca esperarte
porque olvidarte no puedo
no puedo
no puedo
no puedo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario