¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


sábado, 2 de abril de 2011

Abril, Abril, Abril...

Abril, Abril, Abril
qué noches escondes
por tus bulevares
qué canciones, qué bailes.
Abril ya no ríe
ni cubre con sus soles
ni comparte su aire.

Se amuralla la vida,
impertinetente y caprichosa,
como un tango que provoca 
para marchitarse luego.

Abril, Abril, Abril
qué ha pasado con tus tardes
con tu refugio
con tu cal, tus olas, 
con tus playas sin arena,
qué te pasa abril
dónde te escondes
dentro de mí ya no te encuentro.

Abril, Abril, Abril
qué historias guardas
qué copas, qué cuentos.
Me susurra la noche un secreto
dice que te has cansado
y te has ido por aquellos caminos
con tus sueños amarillos,
que has cogido, decidida
tus maletas de blanco trigo
para no volver jamás.


Me contaron que te has fugado 
con la luna y el mar de enero,
aunque esta noche ya no siento
de alguna forma creo, 
locamente,
que algún día volverás.

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