¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


jueves, 26 de mayo de 2011

Demasiado

No te olvido nunca y te olvido siempre
viene el atardecer a sentarse conmigo
y los recuerdos te llaman.
Tú te ríes 
y tu risa bailotea por la habitación
con danzas extrañas.
A duras penas palpita el reloj seco,
en la pared.

En el patio salpican los peces de plata
como quejándose
pero ajenos a todo el bullicio.
En la plaza
el aire delicado se ensucia
en motas de polvo grises
que salen
caprichosamente 
de la ventana.

Vienes del mar y de la playa 
y tus manos de arena
se hacen barro
y se desvanecen.
Te olvido nunca y te olvido siempre,


Séra que otra vez
te echo de menos...








"Te recuerdo siempre, te recuerdo demasiado, es como tener una moneda de oro en la mano y no poder soltarla, pero es que no quiero soltarla. Tengo que pensar en lo feísimo que eres para quererte más, pero ante todo canto con un pensamiento que nos une en las horas oscuras y doradas"


Cartas de Federico García Lorca a Salvador Dalí

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