No te olvido nunca y te olvido siempre
viene el atardecer a sentarse conmigo
y los recuerdos te llaman.
Tú te ríes
y tu risa bailotea por la habitación
con danzas extrañas.
A duras penas palpita el reloj seco,
en la pared.
En el patio salpican los peces de plata
como quejándose
pero ajenos a todo el bullicio.
En la plaza
En la plaza
el aire delicado se ensucia
en motas de polvo grises
que salen
caprichosamente
de la ventana.
caprichosamente
de la ventana.
Vienes del mar y de la playa
y tus manos de arena
se hacen barro
y se desvanecen.
Te olvido nunca y te olvido siempre,
y se desvanecen.
Te olvido nunca y te olvido siempre,
Séra que otra vez
te echo de menos...
"Te recuerdo siempre, te recuerdo demasiado, es como tener una moneda de oro en la mano y no poder soltarla, pero es que no quiero soltarla. Tengo que pensar en lo feísimo que eres para quererte más, pero ante todo canto con un pensamiento que nos une en las horas oscuras y doradas"
Cartas de Federico García Lorca a Salvador Dalí

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