¡Bienvenidos!

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando por mi viejo dolor como las yedras. Trepan así por las paredes húmedas. Eres tú el culpable de este juego sangriento.


domingo, 22 de mayo de 2011

A cada hombre, a cada mujer

Yo canto para alcanzarte 
atravesando todo el azul 
Yo canto para mostrarte que sangro igual que vos 
y está oscuro en esta cárcel 
que soy desde que tengo memoria 
y está ciega mi mirada 
sin tu luz. 
Yo canto para abrazarte 
porque encenderte ya no me basta 
yo canto para librarme 
de las cadenas negras de ideas y palabras 
que trazan una línea en el agua 
dividiendo lo indivisible 
vos y yo...

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