Así llega la primavera
baja la marea y las hojas secas crujen
en la acera huele a ritmos rotos,
en la acera huele a ritmos rotos,
verdes, secos
y yo camino sola
contigo adentro.
Esta sensacion se me clava en la garganta
cargada de ron y noches de histeria amordazada.
Te echaré de menos, como siempre digo,
Te echaré de menos, como siempre digo,
como siempre me propongo
no esperarte a duermevela.
no esperarte a duermevela.
Despierto de este sueño
no hay motivos, ni más besos
ni más tardes en tu coche,
ni más sexo, ni más bailes
ni tu ropa en el suelo, ni más gestos
ni más nada que merezcan otro intento.
La mitad de esto es tuyo:
flacas, grises, desveladas líneas tristes
igual que un niño, lloran.
Se me llenaba la boca de porqués sin resolver
que no pueden regresar,
no esta vez, no de esta forma
porque el invierno está pasando como un suspiro
como una boina en un parque viejo
como la lejana caricia que ya no logro recordar.
Esto es mi vida últimamente,
una espera continua en el teléfono
tan amarillo, tan lleno de polvo, tan cubierto de eneros.
Esta soy yo ahora,
muerta de frío
suficientemente cansada como para espabilar
y darme cuenta.
Sin embargo
Sin embargo
si te diera por llamarme
cambiarías esta calle,
en otro mundo paralelo
en un pasado arreglado de excusas,
si te diera por venir a buscarme,
si eso fuera posible,
entonces regresaría.
Mientras tanto salen las flores rojas
un tanto avergonzadas,
entre la maleza.
entre la maleza.
Eres un recuerdo por estos campos,
tu cuerpo donde se tallan mis veranos,
un presente, una aguja oxidada
tu cuerpo donde se tallan mis veranos,
un presente, una aguja oxidada
un desvelo, un grito, una respuesta,
una mirada, una voz, un eco, el ladrón
una mirada, una voz, un eco, el ladrón
que quiere robarme, una vez más, la primavera.
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