Fluyes como el río recorriéndome la espalda
rozando sin avisar estos sueños.
Miento, miento todo el rato:
no es verdad que te olvidé,
tus labios siempre vienen al recuerdo
y me escuecen con su sal.
No es verdad que te he cambiado
por un par de juegos sucios
en cualquier lavabo,
siempre vuelve tu magia
que lo envuelve todo y me desespera.
Déjame escribirte:
es un impulso, un idioma
una manera de evitar responsabilidades
No es verdad que no pienso
en esa arena que no pisamos.
Entre tus letras y mi piano
existe un mundo que no conoces.
No es verdad que sobreviva
de forma intermitente a tu luz,
a tus golpes
a tus golpes
y cada noche una voz extraña
me lleve al verano de tu pelo,
a aquel hotel tan blanco
donde aún sin acabar me sonreías
donde me dejé la vida...
y me lo dejé todo.
y me lo dejé todo.
Me cuesta creer que no resucitamos
después de tirarnos en el suelo
y hacer lo que correspondía,
labrar con la noche tus creencias
despellejar el sol por la mañana
cambiar en aquella gasolinera
un beso y una cerveza,
traspapelar mis miedos por tu rareza
pronunciar la palabra impronunciable
descubrir por fin
el terreno que me vetas.
No es verdad por eso
que no me sigas visitando cada noche.
Te miento,
recuerda que siempre lo hago
no es verdad, entonces
que aprendí a olvidarte.
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